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martes, 6 de diciembre de 2022

diciembre 06, 2022

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 444

 La Emperatriz Divorciada - Capítulo 444. Te Odio (1)



Una vez que la sirvienta dejó la comida en el salón, la puse en el carrito y la llevé al dormitorio.

Heinley salió del baño mientras le esperaba después de poner los platos en la mesa. Estaba un poco sonrojado, pero actuó como si no hubiera pasado nada, se acercó tranquilamente y se sentó frente a mí.

Temía que se sintiera avergonzado, así que saqué un tema serio de inmediato.

"Heinley. Hoy fui a ver al amigo del Gran Duque Kapmen y me encontré con Sovieshu."

Heinley respondió mientras retiraba la tapa plateada de la comida y la dejaba a un lado.

"Ya lo sabía. No pude mantener vigilado al Emperador Sovieshu hoy, así que le pedí a un amigo que lo hiciera por mí."

"¿Un amigo?"

"Un pájaro."

"¿De la tribu... pájaro?"

"Sí."

Me había parecido extraño que no estuviera siendo vigilado. No esperaba que lo estuviera haciendo un miembro de la tribu cabeza de pájaro. Ahora que lo pienso, era el vigilante más apropiado.

No sería difícil que conociera toda la situación.

"¿Sovieshu salió a investigar sobre el fenómeno de la disminución del maná?"

"No parecía ser el caso."

"¿En serio?"

"Anduvo por lugares completamente ajenos, como si sólo hubiera salido a despejar la mente."

¿De verdad...?

"Reina, no tienes que preocuparte. Lo mantendré vigilado en todo momento."

"Es bueno oír eso."

"¿Qué hay de Reina? ¿Aprendiste más sobre tu magia hoy? ¿Fue útil?"

Las comisuras de los labios de Heinley, que había hecho una serie de preguntas, se curvaron de repente.

"¿Fue engañado por la actuación de Reina?"

"No salió como esperaba."

"Jajaja, ¿vio a través de la actuación de Reina?"

¿Qué demonios está tratando de insinuar? Después de mirarlo con ojos feroces, Heinley tosió y cambió rápidamente su discurso.

"No dudo de que haya sido engañado por tu increíble actuación."

"No creo que eso sea lo que querías decir."

"Sí, eso es lo que iba a decir."

"No, no es así."

"Reina, ¿no confías en mí?"

"Tanto como tú no confías en mis habilidades de actuación."

"..."

Heinley, que se había quedado sin palabras mientras lo miraba fijamente, se apresuró a comer un trozo de la carne de cangrejo de su plato y, de repente, fingió sobresaltarse y exclamó, "¡Ah!"

"Por cierto, Reina. He oído una cosa extraña."

"¿Estás intentando cambiar de tema?"

"No, realmente lo acabo de recordar. Es una cosa muy extraña..."

"¿Qué es?"

"Las damas de compañía de Reina han estado difundiendo extraños rumores... ¿podría ser que Reina ordenara hacer eso?"

"¿Quién te ha dicho que mis damas de compañía difunden rumores extraños?"

"En condiciones normales, nadie lo sabría. Soy una pequeña excepción. ¿No hay un dicho que dice que los pájaros escuchan en el día?"

<< Nota: El dicho completo es 'los pájaros escuchan en el día mientras que las ratas escuchan en la noche'. En nuestro idioma este dicho sería, 'las paredes tienen oídos'. >>

"¿Quiere decir que su tribu se lo contó?"

En cualquier caso, eso era cierto. Me limpié la boca con una servilleta y oculté la sonrisa que estaba a punto de surgir.

***

— Necesito que vayas a un sitio.

Cuando Sovieshu se despertó por la noche, frunció el ceño ante el gran trozo de papel encima de las sábanas.

El papel encima de las sábanas era casi del tamaño de dos manos juntas. Tal vez a su yo del día le preocupaba que no pudiera ver el papel.

Si otra persona lo hubiera escrito, uno de sus subordinados, naturalmente, lo habría guardado.

Pero nadie lo hizo. Sin duda fue porque su letra estaba en este papel.

Eventualmente, Sovieshu enarcó las cejas, agarró el papel y leyó lo escrito.

— La ubicación es... se tiene que ir de noche, así que no puedo hacerlo yo.

Aunque se había enterado de la existencia de su otro yo por el Marqués Karl, Sovieshu nunca había intentado comunicarse con su yo del día.

No veía la necesidad de hacerlo.

Ahora, su yo del día había sido el primero en comunicarse. Sovieshu suspiró, arrugó el papel, lo dejó a un lado y se pasó la mano por la frente.

No quería hacer nada. Nada. Ni siquiera quería pensar.

En su mente nublada, apareció la vaga imagen de un hombre con chaleco blanco que lucía una joya azul en su cuello. Sentada a su lado...

"Navier."

Sovieshu suspiró de nuevo, se quitó las sábanas, se levantó y se acercó a la ventana. El hecho de que ella no estuviera lejos le producía dolor y consuelo al mismo tiempo.

'¿Había una esperanza más terrible en este mundo?'

Con los ojos cerrados, Sovieshu apoyó la frente contra la ventana.

Después de un rato, finalmente volvió a agarrar el papel, comprobó la ubicación y salió.

Si fuera simplemente una petición, no iría. Sin embargo, le inquietó la palabra 'maná' dejada en la petición.

El Marqués Karl le había informado que durante el día investigaba el fenómeno de la disminución del maná, por lo que se preguntó si había descubierto algo.

Acompañado sólo por el comandante de los caballeros, Sovieshu respiró hondo y se dirigió en secreto al sitio indicado en el papel.

Parecía ser una de las muchas habitaciones vacías del Palacio Imperial. Una habitación vacía sin ningún propósito en concreto. No había ningún caballero custodiando la puerta.

Después de ordenar al caballero de los comandantes que se quedara vigilando afuera, Sovieshu abrió la puerta y entró.

El interior estaba oscuro, sin una sola lámpara. No había cortinas, por lo que sólo la luz de la luna entraba por la ventana.

Sovieshu miró alrededor de la habitación con indiferencia.

'¿Qué podría haber aquí?'

En ese momento, una voz fría que le resultó demasiado familiar vino desde un lado.

"Sabía que el propósito de tu visita no era disculparte."


***

jueves, 1 de diciembre de 2022

diciembre 01, 2022

Cómo Domar A Mi Marido Bestial - Capítulo 51

Capítulo 51. Fiesta De Pareja


Se sentía realmente extraño seguir a una mujer que era mucho más pequeña que él. Raphael miró la deslumbrante luz del sol por encima de su redonda cabeza. Sería bonito poder estirar los brazos por detrás de esa espalda. Y luego frotar sus labios contra esos cabellos dorados que contenían el calor del sol. Pero Annette, dejó de caminar de repente y se dio la vuelta, haciendo que Raphael se quedara atónito.

"¿Qué tienes que decir?"

Raphael se mordió los labios. Estaba preparado hasta cierto punto para revelar sus secretos, pero cuando estaba frente a Annette, su boca se negó a abrirse. Después de considerarlo mucho, decidió decir primero lo que quería decir.

"Annette... no lo sabía. No sabía que Ben trabajaba como tu cochero, ni mucho que fue él quien te incriminó."

A Raphael le preocupaba que Annette sospechara que fue cómplice de Ben. Después de todo, era cierto que él era el único que se beneficiaba de esta falsa acusación. 

No había ninguna Princesa en la familia real de Deltium, así que Annette Bavaria se convirtió en la mujer más noble del reino de Deltium. Al tomarla como esposa, la deficiencia en el linaje de Raphael fue compensada. Por ello, le preocupaba que Annette pudiera sospechar que se trataba de un matrimonio que acomodó a su conveniencia. Annette, que escuchaba en silencio a Raphael, respondió.

"Yo también pensé que no tenías nada que ver. El hecho de que Ivan, no... Ben comparta su sangre contigo es bastante sorprendente. Pero ahora no dudo de ti."

¿Confía en mí?

Raphael tuvo un poco de esperanza. Desgraciadamente, Annette no lo dijo porque confiara en él, como pensaba Raphael. Annette, con sus pestañas doradas bajadas, expresó con calma sus pensamientos.

"Sería demasiado exagerado llamarte cómplice..... ya que te resistías a casarte conmigo. Me odiabas mucho, así que no podías haber participado en ello. A no ser que tengas alguna extraña afición de disfrutar del sufrimiento."

La boca malvada de Raphael quedó sellada con esto. Había demasiadas fechorías de las que tenía que rendir cuentas ahora. No tenía nada más que decir porque era cierto que no quería casarse con Annette. Si su padre biológico, el Rey Selgratis no lo hubiera obligado, nunca se habría casado con Annette por su propia voluntad.

Raphael, que estaba sudando, no podía decir una palabra. En el rostro de Annette aparecieron signos cansancio. Su sonrisa amable había desaparecido.

"¿Es todo lo que tienes que decir? Entonces me iré."

Annette le dio la espalda lentamente. Su fino cabello rubio ondeaba en el aire y sus ojos rosados que parecían solitarios, le dieron la espalda. Raphael no podía dejar que Annette se fuera así.

"Espera un momento."

Afortunadamente, Annette como siempre no lo ignoró. Ella, que se dio la vuelta, lo miró con dulzura. En el momento en que sus ojos se encontraron con los de ella, la boca de Raphael se movió repentinamente por sí sola y así salió de su boca una petición de cita.

"Bueno, hmm... Si te parece bien, ¿irías a la fiesta de la semana que viene? Umm, esa fiesta de pareja en casa del Conde Lucini."

Annette no dijo nada, pero inclinó ligeramente la cabeza hacia un lado. Tal vez ella estaba pensando '¿Por qué?'. En cuanto vio los ojos reacios de Annette, Raphael sintió instintivamente que sería rechazado. Su corazón se hundió. En ese momento, le vinieron a la mente las palabras de Harold.

¡No te aferres a tu orgullo!

Sí, de todas maneras ya había lanzados los dados. Tenía que obtener una respuesta de ella. Estaba dispuesto a utilizar cualquier medio posible. Raphael bajó los ojos sin darse cuenta y murmuró evitando la mirada de Annette.

"Debes asistir a la fiesta Annette. Mi benefactor estará allí. No pudo asistir a nuestra boda por alguna razón, pero quiere conocerte allí. Es una persona muy importante para mí..."

Fue una mentira descarada. En realidad, Raphael no sabía si Harold iba a asistir a la fiesta o no. Honestamente, había una alta probabilidad de que no lo hiciera. Esto se debía a que Harold no estaba casado y era una fiesta a la que había que asistir en pareja. Sin embargo, dado que el propio Harold le había aconsejado que fuera más considerado con ella, no debía quejarse por esto.

"¿Tu benefactor?"

Afortunadamente, ella se interesó en su torpe excusa. Esto se debió a que era la primera vez que Raphael le revelaba algo de su pasado a Annette. Aunque el propio Raphael no se dio cuenta, el interés de ella lo animó a hablar más. Naturalmente, la charla de Raphael se volvió un poco más persuasiva.

"Sí. Como sabes... mi nacimiento... es un poco complicado, sólo puedo llamar a unas pocas personas como familia. Pero la posición de Harold en mi vida es como Su Majestad...como una figura paterna para mí. No estaría aquí ahora si no fuera por él. Así que realmente quiero que ambos se conozcan. Es una de las pocas personas que realmente se preocupa por mí."

Originalmente, la mentira más persuasiva era una con un 50% de verdad añadida. Mientras contaba su situación real, una ligera mirada de soledad apareció en el rostro de Raphael. Annette dudó de sus ojos. Raphael, que se dio cuenta instintivamente de que tenía oportunidad, rápidamente la agarró de la mano.

"Por favor, Annette, ven conmigo. Eres mi esposa, ¿no?"

Las palabras de Raphael mencionando sus deberes como esposa fueron efectivas. Annette, que había crecido rodeada de responsabilidades desde temprana edad, se debilitó ante esas palabras. Pero no sólo dudaba porque tuviera que cumplir con sus deberes como esposa.

Ella se sorprendió mucho cuando vio que él la miraba con desesperación. No podía creer que palabras como 'por favor' pudieran salir de esos labios perversos que sólo sabían escupir palabras egoístas. Ella se dio cuenta de que aquel benefactor era realmente importante. Así que finalmente asintió.

Bueno, ya que planeo dejar a Raphael pronto, le haré un favor por última vez.

De hecho, sólo hubo una cosa que Raphael hizo mal. Y fue su negativa a hablar con ella sobre su pasado. Sin embargo, ella tampoco quería obligarlo a hacerlo. ¿Cómo podía contar sus secretos a alguien en quien no creía?

El resto de los problemas eran demasiado ambiguos como para culpar a Raphael. Sin embargo, todos estos problemas sólo se resolverían si Annette dejaba a Raphael y a Deltium. Para ello, tenía que reunirse con Celestine Keers lo antes posible. 

"¡Gracias, Annette!"

Con una amplia sonrisa, Raphael la levantó. La levantó fácilmente como si fuera una muñeca de papel. Sorprendida por esto, sus ojos se agrandaron y se aferró a su hombro con fuerza. Finalmente, después de abrazar fuertemente a Annette, Raphael la dejó en el suelo.

"Muchas gracias. Por ir conmigo."

"De nada."

Annette, que no sabía que a Raphael le iba a alegrar tanto, respondió vagamente. En ese momento, se preguntó quién sería ese benefactor por el que Raphael se comportaría así. Parecía que tendría que prestar atención al vestido que utilizaría.

***

"Eso es lo que pasó, así que por favor coopera."

"¡Bastardo desvergonzado!"

Harold, que fue involucrado en la fiesta por el repentino capricho de Raphael, estaba realmente irritado. Para empezar, no quería asistir a la fiesta. En su vida solo había asistido a una fiesta de pareja.

Es un bastardo desagradecido.

Si hubiera sabido que esto iba a pasar, no le habría dado ningún consejo. Además, el hecho de que Raphael sonreía a solas esperando a su esposa, le hizo enfadar aún más. 

"Cuando venga tu esposa, le contaré toda tu oscura historia."

"Inténtalo si puedes."

Raphael se paró frente a Harold con los brazos cruzados como una enorme barrera. Había una diferencia notable entre los dos por su altura y musculatura. Recordando los viejos tiempos cuando Raphael era un cachorro, Harold pisó con suavidad los brillantes zapatos de Raphael.

"¿Qué demonios estás haciendo viejo? ¡Es un par de zapatos nuevos!"

Raphael frunció el ceño. Rápidamente sacó su pañuelo para limpiar el zapato. Su intención de terminar rápidamente de estar reluciente antes de la llegada de Annette era realmente evidente. Harold, que se dio cuenta de esto, preguntó de repente al recordar algo.

"¿Pero por qué no has venido con tu esposa?"

"No lo sé. Me dijo que me adelantara porque tenía trabajo que hacer. Ella me seguiría pronto."

Raphael, que seguía revisando su zapato, respondió con dulzura. Harold comenzó a reírse. Cuando Raphael escuchó su risa, levantó las cejas preguntándose qué le pasaba. Harold, que había estado esperando esta reacción, trató de reprimir su risa.

"De todos modos, eres realmente un idiota. Ella no quería venir contigo, por eso te dijo que te adelantaras."

"¡No es así! Ella dijo que realmente tenía algo que hacer."

"Oh, cree lo que quieras. Debe haber inventado que tenía que hacer algunas cosas para no tener que ir en el mismo carruaje contigo."

"¡Joder!"

Raphael escupió insconcioentemente, una palabrota que había aprendido durante sus días de plebeyo. Harold sólo le había dado en un punto débil. Una sonrisa radiante volvió a aparecer en el rostro de Harold, que por fin se había vengado de que lo arrastraran a una fiesta de pareja. Esa represalia fue la mejor manera de enseñar a una bestia de cabello negro desagradecida.

Raphael frunció el ceño cuando vio la desagradable sonrisa en su rostro. Estaba a punto de decirle algo a Harold, pero una cara conocida llamó la atención de sus agudos ojos. Desgraciadamente no era la hermosa cara de Annette.

¿Por qué demonios está aquí?

El rostro de Raphael se distorsionó bruscamente. El hombre que fue saludado por todos era un hombre muy guapo. Con su cuerpo alto, su cara blanca, sus rasgos delicados como una escultura y su larga cabellera plateada, parecía un Príncipe salido de un cuento de hadas. 

¡Príncipe Ludwig...!

Los ojos azules de Raphael se hundieron con frialdad cuando se encontró inesperadamente con su hermanastro.

domingo, 27 de noviembre de 2022

noviembre 27, 2022

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 443

La Emperatriz Divorciada - Capítulo 443. Decepción (2)



Más tarde, cuando volví a mi habitación, pedí a la Condesa Jubel que preguntara por el estado de Sovieshu.

La Condesa Jubel volvió mientras tomaba una taza de té y me informó.

"Me dijeron que salió un rato a tomar aire fresco."

Heinley... había dicho que lo vigilaría personalmente. Sabía que sería complicado para él seguirlo todo el tiempo debido a su agenda.

Sin embargo, ¿por qué no hizo que alguien más vigilara a Sovieshu si le preocupaban sus acciones?

Mientras bebía una segunda taza de té sumida en mis pensamientos, Rose preguntó con una mirada de preocupación.

"¿Cómo le fue, Su Majestad? ¿Ese hombre fue demasiado descortés?"

Rose, al igual que mis otras damas de compañía presentes, parecía incapaz de imaginar que me había encontrado con Sovieshu afuera.

"El amigo del Gran Duque Kapmen se negó a enseñarme porque sería una molestia. No se puede hacer nada con respecto a su descortesía."

"¡Oh, Dios mío! ¡¿No quiso ayudar a Su Majestad?! ¡¿A Su Majestad?!"

"¡Aunque no sepa que Su Majestad es la Emperatriz, nadie debería atreverse a considerarla una molestia!'

"Realmente le parecía una molestia. Apenas intercambiamos palabras. Ni siquiera quiso darme consejos sobre magia."

Al final, incluso soltó un extraño y siniestro, 'aha'.

Sin embargo, no me sentía tan mal por eso ni nada parecido.

Sería triste no poder dominar mi magia. Pero si realmente me había descubierto, podría simplemente renunciar a que me enseñara.

Suspiré y me serví otra taza de té. Ahora mismo la prioridad era Sovieshu.

¿Heinley todavía estaba muy ocupado? Me gustaría discutir sobre esto con él.

"Su Majestad. Creo que ha bebido demasiado té."

"¿No sería mejor beber otra taza más tarde?"

Cuando dije que no había problema y me llevé la taza de té a la boca, una buena idea pasó por mi mente,

"Mastas."

"Sí, Su Majestad."

"Quiero que hagas algo por mí..."

***

El Vizconde Langdel, que regresó por la noche, dijo que Sovieshu se había movido de la cafetería, por lo que tuvo que buscarlo por la capital.

También dijo que no fue fácil encontrar a Sovieshu porque había salido en un carruaje ordinario como el mío.

Cuando finalmente logró encontrarlo, estaba en un restaurante de mala muerte.

"¿Sovieshu estaba en un restaurante de mala muerte?"

"Sí."

Sovieshu y un restaurante de mala muerte. No encajaba en absoluto. Él era un hombre muy orgulloso... ¿acaso perder la memoria hizo que disminuyera un poco su orgullo?

Era una combinación tan impropia que comencé a sospechar. ¿Podría ser que hay un enorme secreto sobre el fenómeno de la disminución del maná oculto en ese restaurante de mala muerte?

Cuando lo pensé, mi inquietud creció y pregunté con urgencia.

"¿Qué estaba haciendo allí?"

Si Sovieshu encontraba rastros en la escena de la disminución del maná, podría ser él quien declarara la guerra. Una guerra que había sido el sueño que Heinley estuvo persiguiendo por mucho tiempo y que finalmente abandonó por mí.

No, la situación sería mucho peor. Si Heinley iniciara una guerra, sólo sería un deseo de conquista, pero si Sovieshu utilizara el fenómeno de la disminución del maná como pretexto para iniciar una guerra, entonces tendría una justificación superior que dejaría solo al Imperio Occidental.

El Vizconde Langdel vaciló, incapaz de responder de inmediato.

"Está bien, dilo."

Después de insistir, confesó un poco reacio.

"Estaba peleando."

¿Qué?

"¿Peleando? ¿El Emperador Sovieshu se peleó? ¿En un restaurante de mala muerte? O fue su caballero..."

"El propio Emperador Sovieshu estaba peleando."

Esto también fue inesperado. Sorprendida, me mordí el labio inferior inconscientemente.

Después de una serie de pensamientos extraños, mis sospechas volvieron a surgir,

"¿Podría ser que el hombre con el que peleó tenía un buen físico? Me refiero a si parecía un caballero disfrazado."

¿No será que Heinley envió a un hombre a vigilar a Sovieshu, éste se dio cuenta y peleó contra él? ¿O hizo un espectáculo a propósito para ocultar que estaba investigando el fenómeno de la disminución del maná?

"No, el hombre era un borracho que soltaba todo tipo de insultos vulgares. No había indicios de que fuera experto en artes marciales."

¿Qué demonios había pasado? Miré al Vizconde Langdel aún más confundida. El Vizconde Langdel suspiró antes de murmurar,

"El borracho estaba hablando mal de Su Majestad. Al oírlo, Sovieshu se levantó para defenderla..."

***

Todo tipo de documentos sobre asuntos que habían surgido estaban esparcidos en mi escritorio. Sin embargo, mi mente estaba en otra parte, por lo que no podía concentrarme en el trabajo.

Conforme daba leves golpes a una hoja con la punta de la pluma, iban apareciendo manchas negras en el papel blanco. Eventualmente, aplasté la hoja y coloqué una nueva. Era la novena.

Al juntar las ocho hojas arrugadas, suspiré.

Todavía no sabía por qué Sovieshu estaba en ese restaurante de mala muerte. Tal vez realmente fue allí por el fenómeno de la disminución del maná.

Sin embargo, eso no quitaba el hecho de que Sovieshu me había defendido. Más aún si había ido a escondidas, pero se metió en una pelea porque se enojó al oír insultos hacia mí...

'Espero que recupere sus recuerdos pronto.'

El Emperador Sovieshu nunca habría hecho eso. Prefería que volviera el orgulloso y arrogante Sovieshu para poder odiarlo con todo mi corazón.

¿No es un poco cruel que ni siquiera pueda odiar con todo mi corazón a la persona que me hizo daño?

"Su Majestad. El Emperador Heinley está aquí."

Tras arrugar la novena hoja de papel y arrojarla sobre el escritorio, finalmente pude detener este comportamiento sin sentido. Forzada en parte por la visita de Heinley.

"Déjalo entrar."

En cuanto dije eso, eché las hojas arrugadas en la papelera que había a un lado del escritorio y organicé los documentos. Heinley entró justo cuando terminé de acomodar el escritorio.

"Reina."

Heinley se acercó directamente a mí con los brazos abiertos, me besó en el cuello, las mejillas y las orejas antes de retroceder.

Parecía más feliz de verme que de costumbre. ¿Será porque estuvimos separados todo el día?

"¿Te fue bien en el trabajo?"

Todos los sentimientos desagradables que se habían acumulado en mí hasta ahora comenzaron a desvanecerse lentamente con sólo verlo.

Antes de que Heinley pudiera responder, lo abracé con fuerza por la cintura. Él era mi refugio.

"¿Reina? ¿Sabes que me emociono mucho si haces esto?"

"A mí también me hace feliz."

"¡!"

"Me siento muy bien junto a ti."

"Reina... Reina. Navier."

Froté mi cabeza contra su pecho. Pensé que de este modo desaparecerían las emociones no deseadas, la desagradable compasión y la incomodidad de antes.

En ese momento, sentí que sus músculos en contacto con mi cuerpo se tesaron y comenzaron a contraerse. Heinley había dejado de respirar.

"Heinley, respira."

¿Por qué dejó de respirar de repente? Cuando levanté la vista y se lo pedí, esta vez exhaló demasiado rápido y frotó su frente contra la mía.

"¿Qué pasó mientras estuve afuera?"

Una vez que lo sujeté por la cintura con más fuerza, Heinley soltó un leve gemido de sufrimiento.

"¿Sabes, Reina? Ahora mismo, siento como si estuviera con un pie en el cielo y otro en este mundo."

"¿Por qué sólo un pie en este mundo?"

"Ya sabes, Reina."

Agarró mi mano suavemente y la deslizó hacia abajo. Pronto pude sentir su virilidad endurecida.

"Reina."

Heinley suspiró pesadamente, luego me mordió las orejas un par de veces y susurró.

"¿Podrías esperar un momento? Iré al baño."

Una vez que asentí y retrocedí un poco, Heinley entró al baño torpemente.

Mi cara también estaba un poco caliente, así que salí al salón para pedir la cena y luego volví al dormitorio para bajar mi temperatura con el abanico.

viernes, 25 de noviembre de 2022

noviembre 25, 2022

Cómo Domar A Mi Marido Bestial - Capítulo 50

Capítulo 50. Consejos de Harold (2)


"No digas cosas  raras. Sólo intento llevarme bien con mi esposa. No es necesario mencionar cosas inútiles como el amor o el cariño."

"Bueno, si tú lo dices."

Harold se rió. Por lo visto, parecía que quería seguir negándolo. Por ello, tendría que sufrir más adelante. Siempre es mejor reconocerlo pronto, para encontrar la manera de ganarse el corazón de la otra persona.

Pero Harold lo ignoraría esta vez. Raphael necesitaba esta oportunidad para abrirse un poco. Debido a que había estado atrapado en su caparazón durante tanto tiempo, su crecimiento emocional se había detenido por completo. Quizás el odio hacia su madre, y el complejo de inferioridad hacia su origen lo estaba frenando. 

La información sobre la madre biológica de Raphael era estrictamente confidencial. Así que nadie sabía quién era la madre de Raphael, ni cómo había muerto. El Conde Harold Evans era una de las pocas personas que conocía todos los detalles.

Pobre alma.

Harold se había retirado debido a su avanzada edad, pero hasta hace unos años había sido un leal servidor del Rey Selgratis. Por lo tanto, había vigilado al hijo ilegítimo del Rey, Raphael, desde que éste era joven. Si Harold no hubiera descubierto el extraordinario talento de Raphael como espadachín y se lo hubiera contado al Rey, Raphael habría seguido vagando por los sombríos callejones como un plebeyo. O bien, podría haber estado ya muerto.

"De todos modos... no quiero decirle nada a Annette. No sólo a ella, sino a cualquiera. Prefiero morderme la lengua, que hablar de mi pasado."

Murmuró Raphael mientras bajaba la cabeza, luego se la agarró con ambas manos con ansiedad. Su vida antes de convertirse en el Marqués Carnesis fue un infierno. Raphael no se sentía confiado para hablar de sus secretos más íntimos con Annette. Ella era la mujer más noble del reino de Deltium. ¿Cómo puedo revelar mi podrido pasado a alguien como ella, que es tan impecable?

Raphael es una buena persona. Debería ser respetado.

Raphael se sintió avergonzado al recordar la cara de Annette, defendiéndolo inocentemente sin saber nada. Cuando Harold, que vio su expresión de angustia, le dijo.

"Uno tiene que preparar su corazón para revelar su secreto más difícil. Si no estás preparado, no tienes que forzarte a confesar. Si esperas con calma, el tiempo te ayudará a madurar, como un pan fermentado. Quién sabe, tal vez para entonces tu terca boca se abra con facilidad."

"Pero antes de eso, Annette me dejará."

Raphael tenía un fuerte presentimiento. Tenía una intuición salvaje dentro que respiraba como un animal. Cada vez que veía a Annette mirando a lo lejos con expresión solitaria, esa intuición le susurraba siniestramente, 'ella está pensando en huir'. Cuando Harold escuchó las palabras de Raphael, reflexionó durante un rato y luego hizo una sugerencia.

"Entonces sé más amable con tu esposa. Piensa que eres el dueño de tus secretos, pero mima completamente a tu esposa. Entonces, no sé. Tal vez ella podría seguir contigo pacientemente, aunque pierdas su cariño."

"... ¿Qué clase de tonterías estás diciendo?"

Raphael levantó la cabeza, frunciendo sus hermosas cejas. Pero los ojos de Harold que lo miraban estaban serios. Aunque las cejas del viejo caballero se habían vuelto grises, los brillantes ojos que había debajo de ellas seguían vívidos.

"Las mujeres son sabias. Tu esposa ya debe haber notado que le ocultas algo. Así que sé bueno con ella. Hasta el punto de que aunque se entere, no te dejará. ¿Me entiendes?"

Sólo entonces Raphael, que entendía las palabras de Harold, se quedó callado. Parecía un consejo muy sabio, pero ¿Cómo hay que ser bueno con una mujer? Raphael nunca había sido bueno con ninguna mujer. A decir verdad, Annette era la primera persona con la que quería intentar tener algo parecido a una relación. Harold, que vio a través de los pensamientos de Raphael, se burló de él.

"¿No puedes hacerlo por tu orgullo? ¿O es porque te pone nervioso? Bueno, has sido muy tímido desde niño. Cuando compraste un reloj de bolsillo como regalo para mi cumpleaños, te dio tanta vergüenza que ni siquiera pudiste dármelo tú mismo, así que le ordenaste a un sirviente que lo hiciera..."

"¡¡Ugh que ruidoso!! Maldita sea, ha sido una tontería venir aquí."

Cuando esa oscura historia olvidada salió a la luz por la fuerza, Raphael se levantó de un salto de su asiento e intentó salir rápidamente de la sala. En ese momento, Harold borró la sonrisa de su rostro y le dio un último consejo.

"Sabes que te quiero mucho. Incluso tu extraña personalidad y tu arrogancia me parecen adorables. Pero un hombre de verdad debe saber cuándo doblegar su ego. ¡Muéstrale un poco de sensibilidad para que su corazón cambie! No elijas ningún medio o método estúpido. Si no, pronto acabarás como yo."

Harold dedicó toda su juventud a su trabajo. Y a cambio, lo consiguió todo. Excepto el amor.

La mujer, a la que Harold había amado con todo su corazón, lo dejó para casarse con otro hombre. Todo esto se debió a que Harold creía firmemente que ella no lo dejaría mientras tuviera éxito. Pero todo lo que ella quería de él era un poco de atención. Harold era tan estúpido que no se dio cuenta de esto, por lo que la perdió para siempre.

Raphael, que conocía el pasado de Harold, lo miró sombríamente. Harold se sentía mucho más cercano a él como figura paterna, que su propio padre biológico, el Rey Selgratis. Así que no podía tomar su consejo a la ligera. Justo en ese momento, la mirada de Raphael se desplazó repentinamente de la mano de Harold, al brillante anillo en su dedo.

"Oh, viejo. ¿Qué demonios es ese anillo? ¿Este anillo es popular en Deltium últimamente?"

El gran anillo de amatista tenía grabado una letra del alfabeto. Igual que el que encontró en el cajón de Annette cuando estuvo cuidando.

"Oh, ¿esto? No lo sabes. Este es un anillo de un gremio llamado 'Secreto'. Sus clientes más distinguidos tienen un anillo de este tipo."

"¿Secreto? ¿Qué clase de gremio es ese?"

"¿Qué...? Bueno, ¿Debería llamarlo un gremio de encargos? Comenzó con pequeñas transacciones de información y ahora hace casi cualquier cosa ilegal que un cliente quiera. Es un lugar que ha crecido rápidamente en los últimos 5 años. El maestro del gremio es destacable. Se rumorea que es uno de los pocos magos 'de verdad' que quedan."

Incluso después de la jubilación, Harold seguía siendo Harold. No era extraño que Harold, que en su día había trabajado como agente secreto, conociera todos los gremios de información de los bajos mundos. Pero le pareció extraño que Annette lo conociera. Era una noble extremadamente elegante a la que le gustaba leer.

"Dame más detalles. ¿Qué cosas concretas hace en ese gremio?"

Mientras su rostro se distorsionaba por la ansiedad, Raphael se sentó frente a Harold.

***

Había un clima agradable. El cielo azul estaba despejado, el sol calentaba y el viento que soplaba era fresco. Así que Annette se sentó en el jardín para leer un libro. Aunque estaba leyendo información sobre el templo al que asistía principalmente Celestine, no podía negar que todo estaba en calma.

Excepto por algo.

Annette, que apartó los ojos del libro por un momento, suspiró suavemente al ver a Raphael desde la distancia. Al parecer, últimamente había cambiado su tendencia a mostrar la espalda en estos días, ahora mostraba su pecho. Y encima mantenía una distancia muy preocupante con ella. Era una distancia tan ambigua que obligaba a acercarse a la otra persona para hablar.

Ella se sentía incómoda con los agudos ojos de Raphael, que la miraban como un halcón. Así que cerró el libro y se levantó sin decir nada. Decidió regresar a su habitación para evitarlo. Pero tan pronto como Annette se dio la vuelta, Raphael se acercó a ella y la agarró de la muñeca.

"Vamos a hablar."

"...¿Hablar? ¿De qué?"

Ella miró a Raphael sin ninguna expectativa. Siempre que ella intentaba hablar, él se molestaba o la evitaba, así que ahora, ¿De qué querría hablar? Cuando Annette lo miró fijamente sin aceptar ni rechazar su petición, un poco de nerviosismo apareció en el rostro de Raphael.

"Sólo un minuto."

Si hubiera sido antes, habría agarrado a Annette del brazo y la habría arrastrado a su antojo. Pero ya no podía hacerle eso a Annette. Raphael cerró la boca con fuerza. La mujer, que estaba de pie frente a él, mirándolo con indiferencia, lo estaba volviendo loco. Naturalmente, le vino a la mente el consejo de Harold, a quien había visitó hace unos días.

Sé bueno con ella. 

Pero, ¿Qué demonios debería hacer para ser bueno? Raphael estuvo a punto de maldecir. Si me iba a dar ese consejo, debería haberme dado detalles. Asustando innecesariamente a la gente. Raphael refunfuñó para sus adentros y miró desesperadamente a su alrededor.

Afortunadamente, él se fijó en unas dalias que florecían en grupo. Nada más verlas, recordó haber escuchado que a las mujeres les gustaban las flores. Sin pensarlo más, extendió la mano y arrancó la dalia más grande. Luego la colocó cuidadosamente en la otra mano de Annette.

"En realidad sólo será un minuto, Annette. Vamos a hablar."

"¿Esto es para mí?"

En lugar de responder, Annette miró sorprendida la dalia que le había dado Raphael. Era la primera vez que recibía algo de él. Nunca pensó que algún día recibiría una flor de él. Aunque no estaba comprada ni envuelta bellamente en un ramo, seguía pareciéndole bastante alagador.  

"Espera un momento."

Al ver que Annette estaba interesada en la flor, Raphael le soltó la muñeca y comenzó a arrancar las dalias. Bajo su implacable agarre, las dalias se rompieron en un instante. Si el jardinero hubiera visto esta forma dominante de manejar las flores, seguro que le habría gritado mientras lloraba. Sin embargo, el disgusto del jardinero no le importó a Raphael. En un parpadeo, Raphael hizo un ramo lo suficientemente grande como para cubrir el torso de Annette y luego le dio todo el ramo. 

"Si crees que no es suficiente, puedo arrancar algunas más. Así que habla conmigo, Annette."

... ¿Va a arrancar más? Cuando Annette recibió el ramo de flores, sus pupilas temblaron. Estaba bien recibir una flor como regalo de su esposo, pero esto era demasiado. Annette decidió seguirle en silencio antes de que arrancara todas las flores del jardín.

A decir verdad, seguía estando reacia a hablar con Raphael. No esperaba que él le dijera la verdad. Sin embargo, ya que Raphael había mostrado tanta sinceridad, tenía que darle una oportunidad. Ahora incluso su tono sonaba como una súplica. El corazón de Annette se ablandó al ver esto.

"Entonces, ¿Vamos?"

domingo, 20 de noviembre de 2022

noviembre 20, 2022

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 442

La Emperatriz Divorciada - Capítulo 442. Decepción (1)



Mantuve el abanico frente a mi cara y oculté mi agitación bajo una expresión indiferente. Si me mostraba demasiado ansiosa, el amigo de Kapmen podría sospechar de mí. Aunque ni siquiera parecía interesado en mirarme.

Pero entonces... el amigo de Kapmen, que había hecho apenas contacto visual conmigo en todo este tiempo, de repente volteó la cabeza y se quedó mirándome fijamente.

¿Me está prestando atención porque está aburrido ahora que no tiene con quien hablar? ¿O es porque estoy ocultando mi rostro con el abanico?

"Hace mucho calor."

Me excusé rápidamente, pero él no apartó sus ojos de mí.

'¿Por qué me mira así?' Me sentí inexplicablemente incómoda por la mirada fija de Dolshi. En ese momento, recordé las palabras del Gran Duque Kapmen— 'Su Majestad parece de la nobleza a simple vista'

No, no lo creo. Al mirar a las demás personas en la cafetería, me di cuenta de que, aunque todos sean plebeyos, hay más de uno que viste y actúa como si fuera de la nobleza.

"Aha."

Mientras me esforzaba por restar importancia a la mirada de Dolshi, éste dejó escapar de repente un susurro siniestro. Era como si hubiera descubierto toda la verdad. Una amplia sonrisa apareció en sus labios.

Mi corazón latía con fuerza, pero aún así mantuve la expresión indiferente y bajé un poco el abanico. Aunque no sé por qué hizo ese susurro, debo mostrarme segura.

Justo entonces, oí un alboroto en las escaleras, así que volteé la cabeza. Era Sovieshu.

Rápidamente volví a levantar el abanico para cubrirme la cara, pero en un instante nuestras miradas se encontraron.


Frente a mí, el amigo de Kapmen tenía una cara de 'creo que sé quién eres', mientras que a mi izquierda, estaba Sovieshu, con quien había hecho un breve contacto visual. Apreté los dedos de mis pies con nerviosismo.

Kapmen... le pedí que averiguara si era realmente Sovieshu, ¿en dónde demonios se metió?

Cuando mi corazón comenzó a latir con más fuerza, Dolshi me preguntó con su amplia sonrisa.

"¿Quieres que te ayude?"

'¿Ayudarme?'

No, no hace falta pensar a qué se refiere. Cualquiera que no sea tonto se daría cuenta de que me cubrí la cara con el abanico para evitar que me viera el hombre que subió las escaleras.

En vez de responder, me levanté con la cara oculta por el abanico.

Aunque me desconcertó haberme encontrado con Sovieshu aquí, no podía discutir con él en un lugar público, así que debía irme.

Tampoco había necesidad de mostrar la pelea de una pareja divorciada delante del amigo del Gran Duque Kapmen.

"Espero que nos volvamos a ver pronto."

Me di cuenta de que había sido muy formal en mi despedida mientras trataba de ocultar mi urgencia, pero ya me había dado la vuelta. Si ahora mirara hacia atrás para corregir mis palabras sería aún más extraño.

Como si no pasara nada, caminé con la espalda recta sin mirar a Sovieshu. Pasé por delante de él, que estaba parado en las escaleras del tercer piso.

Tenía la esperanza de que Sovieshu se detuviera, pero naturalmente me persiguió.

Sigue adelante sin mirar atrás.

Me encontré con el Gran Duque Kapmen subiendo del primer piso al segundo. Cuando miró detrás de mí, puso una cara de 'Oh, Dios mío'. No sé exactamente qué pasó, pero parece que no coincidieron en el camino.

"Señorita Navi."

"Me iré primero."

Respondí casualmente al Gran Duque Kapmen y continué bajando las escaleras.

Pero Sovieshu no dejó de seguirme y finalmente me llamó en voz baja justo antes de que subiera al carruaje.

"Navier."

Ahora no me llamo Navier, me llamo 'Navi', así que lo ignoraré al menos esta vez.

Subí rápidamente al carruaje, pero cuando estaba a punto de cerrar la puerta, Sovieshu, que me perseguía de cerca, estiró la mano y agarró la puerta del carruaje.

"Navier."

El Vizconde Langdel, al que había traído como escolta, no podía lidiar con Sovieshu debido a su estatus. Sin embargo, si intentara hacerme daño, podría intervenir.

"Navier."

Sovieshu, que sostenía la puerta del carruaje, me sonrió suavemente. Parecía incapaz de leer la atmósfera.

"¿Saliste a distraerte?"

"Sí, ¿podrías fingir que no nos conocemos?"

"¿Te importa si te acompaño?"

"¿De qué serviría?"

"Serviría para mi recuperación."

"De ninguna manera."

Hablé con firmeza y dudé un momento antes de golpear sus dedos con mi puño no demasiado fuerte.

Sovieshu quitó la mano con un "ay" y me miró sorprendido como si no creyera lo que acababa de pasar.

Cerré rápidamente la puerta del carruaje y golpeé la pared frontal.

"Vámonos."

***

Un pensamiento extraño cruzó por mi mente justo antes de que el carruaje entrara en el Palacio Imperial.

"Espera un momento."

Esta vez golpeé la pared frontal del carruaje para ordenar que se detuviera. Una vez que se detuvo por completo, me crucé de brazos y puse la cabeza en una posición cómoda.

Antes, me sorprendió tanto encontrarme con Sovieshu que mi mente se volvió caótica hasta el punto de no saber qué pensar.

Después de alejarme de él, sentí curiosidad. Estaba en la cafetería para encontrarme con el amigo de Kapmen, pero ¿qué hay de Sovieshu? ¿Qué hacía allí?

¿Podría estar relacionado con el hecho de que había venido a investigar el fenómeno de la disminución del maná?

Tras pensarlo un rato, abrí la puerta del carruaje y pregunté al Vizconde Langdel.

"Vizconde Langdel, ¿puede esconderse cerca de la cafetería de la que acabamos de salir para averiguar los movimientos del Emperador Sovieshu?"

"Sí, Su Majestad."

***

viernes, 18 de noviembre de 2022

noviembre 18, 2022

Cómo Domar A Mi Marido Bestial - Capítulo 49

Capítulo 49. Consejos de Harold (1)

El cuerpo de un hombre bien entrenado siempre resulta agradable a la vista. Sobre todo si tiene un esqueleto delgado. La línea que va de la nuca a los anchos hombros y de la firme espalda a la esbelta cintura era demasiado hermosa para mirarla. Cada vez que su cuerpo se movía un poco, los elásticos músculos se retorcían en consecuencia, provocando sensuales expectativas a quien la viera. Pero cada vez que Annette miraba esta espalda, se preguntaba.

¿Por qué veo su espalda a menudo estos días?

Cada vez que miraba desde la ventana de su habitación, allí estaba esa espalda. Cada vez que miraba hacia fuera, mientras tomaba el té en el salón, allí estaba de nuevo esa espalda. Incluso cuando estaba leyendo en el jardín.. Creo que no necesitaba más explicaciones.

Ella no estaba muy contenta con esta situación en la que se encontraba constantemente con la espalda de él. Su relación era bastante diferente a la de otras parejas, por lo que aunque surgiera un pequeño conflicto entre ellos, no se podía resolver con simples conversaciones. Siendo precisos, Raphael no se comunicaba correctamente. En esas circunstancias, no había nada bueno en toparse con él de forma recurrente. Así que Annette apartó los ojos de su espalda. De alguna manera, parecía que sus hombros estaban un poco más caídos que antes, pero supongo que sólo se debía a su estado de ánimo.

Ella regresó a su habitación y colocó varios libros sobre la mesa. Todos eran libros relacionados con la religión y los templos. Leyó con atención cada una de las líneas de los libros.

'Si voy al templo de Odessa Louis, puede que me encuentre con Celestine'.

La última vez, no pudo reunirse con Celestine en la fiesta del jardín del Marqués Eloque. Fue porque ella tampoco había asistido a la fiesta ese día. En realidad, se consideraba muy descortés cancelar repentinamente una asistencia el mismo día de un evento. Sobre todo si lo hacía una invitada distinguida que pronto se convertiría en la Princesa Heredera. Este comportamiento estaba muy mal visto. Celestine también lo sabía, entonces ¿por qué lo hizo? 

Desde que Celestine hizo esto, muchos nobles se resintieron, ya que habían asistido a la fiesta sólo para verla a ella. Annette al principio no lo sabía e ingenuamente pensó que no pudo encontrarse con ella porque se topó con su padre en el camino y se desmayó por el susto. Pero ahora que se enteraba de la ausencia de Celestine, se le ocurrió una pregunta.

¿Ahora Celestine me evita?

Si Celestine era realmente la verdadera culpable de esa pequeña obra de teatro hecha por ella misma, era comprensible que evitara a Annette. Podía ser que se sentía culpable. Si no fuera así, no habría evitado a Annette, ni tendría miedo de que la descubrieran por lo que había hecho. Después de todo, ella no era el tipo de persona que podía manejar sus expresiones faciales.

En cualquier caso, ella no estaba muy contenta. No importaba si Celestine estaba realmente tratando de evitarla. De alguna manera se encontraría con ella. Aunque no le importaba no haberse convertido en la Princesa Heredera, tampoco significaba que otra persona pudiera pisotearla, hasta el punto de verse obligada a caminar por un sendero que no quería.  Los ojos de Annette, mientras miraba los libros sobre la mesa, se volvieron más agudos.

...
...

Annette apartó los ojos del libro y miró fuera de la ventana oscura. Como estaba tan concentrada leyendo, incluso perdió la noción del tiempo. Cuando se levantó, frotándose los ojos secos, encontró de repente una invitación en el sofá.

"¿Hmm? ¿Estaba aquí antes?"

Con curiosidad, ella recogió la invitación. Era una invitación a una fiesta del Conde Lucini. La persona que había enviado esta invitación y el contenido de la misma eran bastante normales. Pero había una cosa peculiar en ella.

"Fiesta de asistencia en pareja."

Tras leer la última línea, Annette escribió con dureza 'no asistiré' en ella y la puso sobre la mesa. Más tarde, si María, la sirvienta, lo encontraba, transmitiría su rechazo al Conde Lucini. Creyendo esto, Annette se acostó en la cama con la mente relajada.

***

Raphael inclinó su vaso, recostado en un sofá con una mirada oscura. Un fuerte licor fluyó por su garganta. Un generoso caballero, que lo miraba desde el lado opuesto chasqueó la lengua.

"Bebe despacio. Si sigues así, podría terminar mal."

"Déjeme en paz, viejo. Sólo quiero emborracharme ahora mismo."

Raphael se frotó los labios húmedos con el dorso de la mano mientras contestaba con dureza. A primera vista, se veía que no quería emborracharse realmente. Parecía que había un gran problema. Bueno, si no fuera así, Raphael no lo visitaría en primer lugar. El viejo caballero se encogió de hombros, luego preguntó acariciándose la barbilla.

"¿Qué pasa? Pensé que te iba bien. Estás a punto de convertirte en Maestro de Espada y hasta tienes una hermosa esposa. ¿Sabes lo popular que es Annette Bavaria en Deltium? Todo el mundo pensaba que iba a ser la Princesa Heredera, así que todos estaban deseando chuparle los dedos. Pero tú terminaste siendo el que la arrebató. Jaja, qué suerte la tuya."

Apareció un surco entre las gruesas cejas de Raphael. Al ver esto, el viejo caballero se dio cuenta rápidamente del problema de Raphael. Supuso que tendría algún problema relacionado con su matrimonio. En cuanto se dio cuenta, la boca del viejo caballero se levantó en una elegante sonrisa.

'¡Oh, Dios mío, este mocoso arrogante está preocupado por su matrimonio! '

Fue realmente impresionante. El anciano caballero había estado observando a Raphael desde que era joven, pero nunca pensó que sería tan divertido. Por supuesto, había una alta posibilidad de que Raphael lo pateara inmediatamente en un ataque de ira si captaba lo que estaba pensando. Así que el viejo caballero preguntó solemnemente controlando las comisuras de su boca.

"¿Por qué? ¿Te odia tu mujer?"

"¡¡Quién me odia...!!"

Él no terminó lo que iba a decir. Era consciente de que estaba en una posición en la que era odiado por Annette. Su matrimonio empezó bastante mal, pero aun así fue mejorando. Y todo fue debido a los esfuerzos de ella. Raphael no era realmente consciente de esto. No, simplemente fingía no saberlo.

Sin embargo, ahora Annette dejó de intentarlo. Ya no le sonreía, ni le preguntaba cómo estaba con su dulce voz. Raphael no podía aceptarlo, así que comenzó a rondarla. Pero por mucho que merodease alrededor de Annette, ella ya no le hablaba como antes. ¡Incluso rechazó la invitación a una fiesta de asistencia en pareja que él había colado a escondidas!

Me gustó mucho cuando me pidió que fuera al baile con ella.

Esta vez Annette parecía decidida a darle la espalda por completo. En cuanto se dio cuenta de ello, su corazón se desplomó. Incluso sintió una profunda sensación de desesperación, como si se sumergiera en las profundidades del mar. 

Así que estaba muy confundido. Sobre todo qué significaba Annette para él, y cómo desenredar estos hilos enmarañados. Por eso Raphael vino a reunirse con el viejo caballero.

"Tsk. Tsk. Es bastante obvio por qué tu esposa te odia. Debes haber perdido de nuevo los estribos con ella. Sobre todo porque es la hija del Duque Allamand Bavaria a quien tanto odias. Estoy seguro de que debes haber hecho de todo para herirla. Bueno, déjame adivinar lo que debes haber dicho. Una mujer como tú debe haber estado muy molesta porque no pudiste convertirte en la Princesa, o ustedes los Bavaria son muy astutos."

"¡Harold!"

Raphael, que fue apuñalado en los lugares sensibles, gritó en un ataque de furia. Si fuera una completa insensatez, no se habría enfadado tanto. Pero no podía ignorar la edad de Harold y sus palabras estaban en lo cierto, por lo que se sintió más afectado.

Cuando los ojos azules de Raphael lo fulminaron, el viejo caballero llamado Harold se encogió como si estuviera asustado. Sin embargo, las comisuras de sus labios le delataron al no poder ocultar su sonrisa llena de alegría.  En primer lugar, Harold era una de las pocas personas a las que Raphael no podía asustar.

Raphael lo sabía muy bien, así que al final aflojó Había una mirada de angustia en su rostro indiferente. Entonces Harold, con un poco de tos, preguntó en tono serio.

"Bien, ¿te has disculpado con tu mujer?"

"Todavía no."

"¿Eh? ¿Aún no te has disculpado? Todavía estás lleno de arrogancia. No tengo ningún consejo para una persona con un cerebro pequeño que ni siquiera puede disculparse con su esposa."

Harold miró a Raphael con una mirada patética y negó con la cabeza. Entonces él se puso furioso, pero pronto esa ira fue sustituida por la angustia. Un débil murmullo salió de sus labios.

"Ese no es el problema. Es realmente complicado. Si quiero disculparme con Annette, tengo que contarle todo sobre mi madre biológica."

La mandíbula de Raphael, al pronunciar la palabra madre, se tensó. Parecía dolido, como si estuviera conteniendo las náuseas. Annette era una mujer inteligente y Raphael no se sentía confiado para inventarle una historia. Al final, no tendría más remedio que sacar a relucir la verdadera historia de su madre, que estaba relacionada con su tío.

Raphael odiaba profundamente su linaje materno, hasta el punto de que si alguien lo descubría, no dudaría en matar a esa persona por cualquier medio posible. Por eso no podía contárselo a Annette. Prefería mantener la boca cerrada, aunque sabía que eso la entristecería.

Podría haber sido más honesto con Annette si no fuera por mi maldito linaje.

Espera un momento. Pero, ¿por qué me importa tanto ella? Raphael se dio cuenta de que algo iba mal. Ahora que lo pensaba, no era la primera vez que opinaba así. 

Justo a tiempo Harold le hizo una pregunta a Raphael con voz pesada.

"¿Qué hay de ti? ¿Amas a tu esposa? ¿Estás dispuesto a contarle tu secreto algún día?"

"¿Amar? Eso no va a pasar..."

Las palabras de Raphael, se detuvieron de repente. ¿Amar a esa mujer Bavaria? ¡Qué tontería más ridícula! Pero, ¿por qué no podía decir que no? Raphael cerró los ojos con fuerza.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

noviembre 16, 2022

Cómo Domar A Mi Marido Bestial - Capítulo 48

Capítulo 48Railin Vestido de Sirvienta


Annette no esperaba que su padre apareciera en la fiesta. Allamand seguía siendo tan egoísta, como ella recordaba. La ancha espalda de Raphael, que se alzó contra Allamand cubriendo su vista, se vio tan fuerte que la conmovía hasta las lágrimas. Porque era la primera vez que alguien la protegía así.

Ella seguía sintiendo el corazón roto cuando pensaba en su espalda. Pero esto no significaba que pudiera perdonar a Raphael. No sólo había ocultado por completo su familia materna a Annette, sino que su familia materna la perjudico. Aunque ella sabía que él no lo sabía, seguía sin poder perdonarlo.

'Lo odio'.

Odiaba a Raphael por no abrir su corazón a ella. Odiaba a Raphael por no creer en ella. No importaba cuántas veces le tendiera la mano, odiaba a Raphael por no sostenerla. Annette se mordió el regordete labio inferior y trató de controlar este complejo remolino de emociones. En ese momento, una mano desconocida tocó de repente su larga melena rubia.

"¿Qué estás haciendo?"

Annette, que salió de sus complejos pensamientos, frunció el ceño mientras miraba Railin. Entonces Railin retiró su mano encogiéndose de hombro.

"Era tan brillante que no pude evitar tocarte."

Fue una respuesta descarada, como si preguntara qué había de malo en hacer eso. El toque de Railin fue como acariciar a un gato. El toque no tenía ninguna intención sexual, sino que era más bien un simple toque lleno de curiosidad.

Pero Annette no podía soportar que Railin hiciera lo que le daba la gana. Separó los labios para regañarlo. Pero en ese momento, Railin le cerró la boca de una manera muy eficaz. Por supuesto, no fue con un beso. Railin sacó ante ella unos papeles con información muy interesante.

"Hoy te he visitado por negocios. Por supuesto, es un placer encontrar la información solicitada por nuestros clientes, pero esto no es nada. Si eres un gremio competente como el nuestro, tienes que ofrecer servicios más avanzados. Por ejemplo, presentar la información primero, incluso antes de que el cliente te lo diga."

"¿Cómo sabes que has traído información que me interesa? ¿Qué tipo de información es esa?"

En la cabeza de ella, los rostros de Allamand y Raphael pasaron simultáneamente. Estos dos hombres eran los que más le inquietaban en este momento. Pero un nombre diferente salió de la boca de Railin.

"Esta es la información relativa a la Dama Celestine Keers."

En el momento en que Annette escuchó el nombre, se dio cuenta de que había sido embaucada por Railin. Era el tipo de información que no podía dejar de comprar. ¿Pero cómo había sabido que le interesaba Celestine? Annette, ocultando su desconfianza, le preguntó deliberadamente con una expresión indiferente.

"¿Por qué crees que tengo curiosidad por ella? Todo el mundo se equivoca al pensar que me arrepiento de no ser la Princesa Heredera. Pero la verdad es que ya estoy casada y no siento nada por Su Alteza Ludwig."

"Por supuesto, no albergas sentimientos por el Príncipe Ludwig. ¿Pero tampoco por la Dama Celestine?"

Railin no se tragó su actuación. No había nada que este hombre no supiera. Annette se dio cuenta de que no podía vencer a Railin en esto. Él sabía jugar a este juego mucho mejor que ella.

Incluso si le preguntaba cómo sabía que estaba pensando en Celestine, sabía que Railin no se lo diría. Tratar con él era como jugar con el diablo. Annette admitió con frialdad, colocando su mechón rubio suelto detrás de la oreja.

"Está bien, estoy interesada. Lo compraré, así que dime. ¿Qué sabes de Celestine?"

"Eres un cliente sabio, por eso siempre estamos de acuerdo. Veamos. Aquí tenemos..."

Railin sacó hábilmente una fina carpeta de archivos de debajo de su falda de sirvienta. '¿Por qué demonios saca eso de ahí?' Annette cogió la carpeta y pasó la página con una expresión de ligero disgusto. Le pareció grotesco sentir la persistente temperatura tibia del papel, pero no se molestó mucho por ello. Annette, que había pasado rápidamente unas cuantas hojas, se quedó pensativa.

"Se ha vuelto nerviosa. Supongo que los rumores sobre Celestine son ciertos."

"Sí. La gente rumora que fingió para convertirse en Princesa Heredera. Cuando finalmente consiguió lo que quería, mostró sus verdaderos colores. Todo el mundo parece estar disgustado con el hecho de que la futura Princesa Heredera venga de una familia humilde como los Keer."

"¡Oh, Dios! Cuanto más alto suba una persona, mejor le caerán las flechas de la envidia. ¿Quién ha estado difundiendo estas palabras?"

"Es Diana McClaire. La conoces muy bien."

Al escuchar el nombre de Diana, Annette se rió ridículamente. Siempre la atacó utilizando a Celestine como excusa, pero también hizo públicas los defectos de Celestine a sus espaldas.

De todos modos, la información que le trajo fue bastante beneficiosa. Especialmente la última parte.

"Desde entonces, se ha vuelto muy religiosa. Recuerdo haber olido en ella el aroma del templo. Por cierto, parece que últimamente va más al templo. Supongo que por eso casi dejó de socializar. Veamos, el nombre del templo al que va... es el templo de Odessa Louis."

Annette se dio cuenta de que se trataba de una información muy fiable. Celestine Keers apenas había hecho vida social estos días. Esperaba que viniera a la fiesta del Marqués Eloque, debido a su cercanía, pero no pudo encontrarse con ella allí.

Ella estaba frustrada por eso. Desde que fue inculpada como la autora del crimen a Celestine, le era imposible ir a la mansión Keers. Por lo tanto, necesitaba una alternativa.

Railin observó a Annette mientras ésta estaba concentrada en los papeles. Le habían quitado la venda, así su mano estaba ahora completamente al descubierto. La visión de sus dedos blancos girando los papeles estimuló de algún modo la sensualidad del hombre. La combinación de pestañas doradas, un rostro blanco, una nariz estrecha y unos labios carnosos era tan perfecta que no podía apartar los ojos de ella. Tal vez por eso la elogió de repente.

"Eres una mujer muy hermosa."

"Ah."

Los ojos de Annette, parecidos a pétalos de rosa, se entrecerraron como una señal de advertencia. Todo ocurrió demasiado de repente, y Railin llevaba un vestido de sirvienta, así que no se sintió amenazada. De hecho, cualquiera se sentiría avergonzado más que amenazado al encontrarse con un hombre vestido de sirvienta.

Pero cuando escuchó los elogios de Railin, su estado de alerta se despertó de nuevo. Por muy adorable que se viera, eso no cambiaba el hecho de que fuera un hombre. Ahora estaba sentada sola en su habitación con un hombre que no era su esposo. Annette dejó los papeles que tenía en la mano con un fuerte ruido sordo y lo despidió con un tono firme.

"Enviaré la remuneración al gremio. Me gustaría que te fueras ahora. Gracias por su trabajo."

"¡Ohh! Veo que tienes la costumbre de echar a la gente al escuchar cumplidos. Bueno, estaba a punto de levantarme. Odio a los perros."

Railin se levantó de su asiento, con un pequeño encogimiento de hombros. Ella agradeció que se marchara tranquilamente, pero al mismo tiempo también se sintió desconcertada. ¿Perro? ¿Por qué menciona a los perros de repente? Por lo que Annette sabía, el Marquesado Carnesis no tenía perros.

Sin embargo, Railin no parecía dispuesto a responder a ninguna pregunta. Mientras se dirigía a la ventana, se levantó el dobladillo de la falda y se despidió amablemente.

"Entonces nos vemos la próxima vez. Hasta entonces, no llores y mantente sana."

Railin, con una sonrisa juguetona, saltó por la ventana. Annette se sorprendió tanto que estuvo a punto de gritar. Pero cuando miró hacia el jardín a través de la ventana, no había nadie. No estaba Railin con su traje de sirvienta revoloteando.

'Realmente es un fantasma'.

De todos modos, parecía que Railin se había ido a salvo, así que Annette respiró aliviada. Por un momento, pensó que se estaba suicidando, por lo que se puso muy furiosa. ¡Se imaginó el escenario del cadáver de un hombre vestido de mujer después de saltar por la ventana de una dama noble! Sólo de pensar en las consecuencias le dolía la cabeza. Justo entonces, de repente, la puerta de la habitación de Annette se abrió abruptamente.

"¡Annette!"

No era otro que Raphael, quien había entrado con un rostro feroz. Parecía aliviado al confirmar con sus ojos que Annette estaba a salvo. Luego comenzó a mirar alrededor de la habitación como si buscara a alguien. Por su cara, se podía ver que estaba convencido de que había alguien aquí. Pero, sea como sea, no podría encontrar a Railin, que ya se había marchado.

"Annette, dime. ¿Ha entrado alguien en este lugar?"

Preguntó Raphael mientras se colocaba ante ella como una bestia cuyo territorio hubiera sido invadido. Annette negó con la cabeza. 

"Sin duda, sentí una existencia extraña aquí. Es imposible que me equivoque. ¿De verdad no has visto a nadie, Annette?"

"Sí."

Ella respondió con el rostro pálido. Era difícil afrontar a Raphael sin ninguna preparación. Por lo que ella conocía , Raphael seguiría interrogándola hasta obtener la respuesta que quería. No le importaba si la hacía sentir incómoda o no. Así fue su anterior matrimonio.

Ella estaba ahora completamente agotada. En esta vida, se esforzó por no volver a tener una relación así con Raphael. Sin embargo, todo se arruinó de nuevo. Ella miró a Raphael con el corazón cerrado como una almeja. Esta vez, por mucho que él la presionara, ella no iba a decir nada. En el momento en que los ojos de Raphael se encontraron con los de Annette, una mirada de preocupación pasó por su rostro.

"... Está bien... Si tú lo dices. Perdón por venir así. Descansa."

Ella dudó de sus oídos. ¿Realmente salían tales palabras de la boca de Raphael? Incluso se disculpó por entrar sin permiso. Ella se preguntó si lo había escuchado mal. Pero Raphael realmente salió de su dormitorio sin más.

Annette, que se quedó sola en el dormitorio, se sintió de algún modo extraña. No podía entender el comportamiento inusual de Raphael. Pero tampoco quería pensar en ello. Estaba realmente cansada de torturarse con una esperanza.

'Bien. Pensemos en encontrarnos con Celestine Keers'.

Justo a tiempo, una idea vino a su mente.