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jueves, 22 de septiembre de 2022

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Capítulo 428

 La Emperatriz Divorciada - Capítulo 428. Impresionada (1)



El Gran Duque Kapmen ya no estaba bajo los efectos de la poción de amor, así que ahora no se sentirá atraído por mí.

Me gustaría que me ayudara con esto, ya que fue uno de los mejores graduados de la academia mágica, y quien me ayudó a controlar el maná.

Sin embargo, el Gran Duque Kapmen escuchó con atención mis pensamientos e inmediatamente sacudió la cabeza.

"No."

"¿No puedes?"

"Así es. Cada persona idea su propio método, el que considera más adecuado para dominar su magia. Si nuestras habilidades fueran similares, podría ayudarte un poco, pero como nuestras habilidades son diferentes, no puedo ayudarte..."

El Gran Duque Kapmen se detuvo abruptamente mientras hablaba.  ¿En qué está pensando? ¡¿Acaso se le ocurrió una idea?! ¡Debe haber una manera de ayudarme!

¿Qué sucede?"

Ante mi rápida pregunta, el Gran Duque Kapmen vaciló. Por su expresión rígida, parecía que no sabía si podía decirlo.

"¿Qué sucede?"

Ante mi insistencia, el Gran Duque Kapmen habló a regañadientes, 

"En realidad... un amigo mío vendrá aquí pronto."

'¡Oh!'

"¿Tu amigo es un mago de hielo?"

"Sí."

'¡Genial!'

"Entonces, ¿podría tu amigo ayudarme un poco?"

Sin embargo, el Gran Duque Kapmen parecía completamente incómodo, a pesar de que fue él mismo quien lo mencionó.

"¿No es posible?"

Cuando le pregunté si habría algún problema, el Gran Duque Kapmen confesó con dificultad.

"Mi amigo odia profundamente a la nobleza."

"¿Es un plebeyo?"

"Sí. Sus padres son esclavos liberados."

"Oh."

"Su Majestad es incluso un miembro de la Familia Imperial, por lo que su odio es mayor... probablemente no querrá ayudarla."

"Entonces, ¿cómo te hiciste amigo suyo?"

"Soy una excepción porque vengo del Continente Hwa."

Ya veo. Después de que asentí en comprensión, el Gran Duque Kapmen me pidió.

"Por favor, olvida lo que he dicho."

Luego se dio la vuelta y se alejó. Mientras miraba su espalda con pesar, Mastas me aconsejó como si fuera sencillo.

"Entonces, ¿Su Majestad puede aprender si oculta que es la Emperatriz?"

Cuando la miré, Mastas sonrió y dijo,

"Esa es la especialidad de Su Majestad."

"¿Aprender?"

"Ocultar."

Si oculto mi identidad como Emperatriz podré aprender a dominar mi magia... eso suena bastante bien.

Ambos somos amigos de Kapmen, así que no creo que mi identidad sea un problema. Hay muchos plebeyos ricos, así que no será extraño que lleve escolta. Además, estará cerca de aquí porque viene a la capital.

Hmm. Creo que funcionará.

Una vez que me convencí a mí misma, Kapmen se detuvo y de repente comenzó a correr. Estaba claro que quería huir porque había escuchado mis pensamientos.

"Gran Duque."

Pero cuando lo llamé con un tono de voz un poco más alto, ralentizó sus pasos hasta detenerse, se dio la vuelta indefenso, me miró fijamente y se acercó a mí resignado.

Luego dijo en voz baja para disuadirme, "No es una buena idea."

"¿No es suficiente con que no sepa que soy de la nobleza?"

"Así es. Sería una buena idea si es otra persona la que se hace pasar por plebeyo. El problema es que Su Majestad es de la nobleza incluso a los ojos de quienes no lo saben."

"¿Eso crees?"

"Su Majestad parece de la nobleza a primera vista, incluso si alguien se cruza con usted montando a caballo se daría cuenta."

"¿De qué estás hablando? Puedo imitar a una plebeya."

"¿Cómo lo harías?"

Antes de darme cuenta, mis damas de compañía dejaron de hacer lo que estaban haciendo y me miraron. Parecían haber escuchado nuestra conversación.

Me sentí avergonzada por tener de repente todas las miradas puestas en mí, pero cuando me hiciera pasar por plebeya, tendría que actuar frente a más personas. No podía titubear ante estas miradas.

Aclaré mi garganta y agité una mano con mucha brusquedad.

"¡Oye! ¡Oye! ¡Aquí a tu lado! Joven apuesto, ¿tienes tiempo libre? Tengo mucho dinero y tiempo disponible, ¿te gustaría pasar un rato conmigo en un lugar agradable?"

"¡!"

"¿Qué te pareció?"

La mandíbula de Kapmen cayó como si se le hubiera roto. Su respuesta fue reemplazada por la fuerte risa de Heinley desde atrás.

Cuando me volteé incómodamente, vi a Heinley agarrarse el estómago mientras se reía. Ni siquiera podía enderezar su cuerpo, estaba inclinado hacia delante y le temblaban las rodillas.

Heinley... si no deja de reírse ahora mismo, no lo dejaré librarse fácilmente.

Lo miré ferozmente, pero Heinley ni siquiera se dio cuenta de que lo estaba mirando.

"¿Fue tan extraño?"

Cuando le pregunté al Gran Duque Kapmen, desvió la mirada.

'Ya veo. Fue extraño.'

Ante mi suspiro, Mastas se cruzó de brazos y dio su opinión seriamente.

"Su Majestad, no todos los plebeyos hablan como pandilleros."

"Ah, sí... lo sé."

Por supuesto que lo sabía. Me solía reunir con los plebeyos en la sala de audiencias todos los días y escuchaba sus historias, así que ¿cómo podría no saberlo?

También es cierto que la mayoría de los plebeyos que acuden a la sala de audiencias hablan de forma un poco extraña, por lo que es evidente que no es su manera habitual de hablar. Aun así, sé que la mayoría de los plebeyos no hablan como acabo de hacerlo. No debí hablar de esa manera.

"Pensé que me vería como una noble a primera vista si hablaba como solía hacerlo, como dijo el Gran Duque Kapmen."

Mis damas de compañía asintieron con un "Ahhh". Nadie comentó nada más sobre por qué había hablado como un pandillero.

Sin embargo, había un águila traviesa que todavía se agarraba el estómago y se reía a pesar de mi explicación.

Me le acerqué y aplasté la piedra que estaba cerca de sus pies. Heinley estaba inclinado, así que no se daría cuenta de mi enfado a menos que hiciera esto.

Como esperaba. Heinley finalmente dejó de reírse, enderezó su espalda y preguntó con una expresión seria.

"Por cierto, Reina, ¿qué fue lo que te dijiste? ¿Le pediste al Gran Duque Kapmen que te acompañara a pasar un rato en un lugar agradable?"

"No. Me hacía pasar por una plebeya ruda."

"¿Una plebeya ruda? ¿Por qué?"

Se había burlado de mí hace un momento, así que me gustaría hacerlo sufrir de la curiosidad. 

Sin embargo, si realmente quería hacerme pasar por plebeya para aprender a dominar mi magia, necesitaba que Heinley lo comprendiera.

Tuve que contarle sobre el mago de hielo del que me había hablado el Gran Duque Kapmen.

Cuando le expliqué la situación, la expresión de Heinley se volvió tensa.

"¿No hay otra alternativa?"