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jueves, 23 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 309

Capítulo 309. Isha (9)

Parecía que ella se derretiría si la tocaba con las manos. Se sentía como si fuera un sueño. La chica le gritó a Isha que la miraba fijamente desconcertado.

"¡Despierta!"

Su voz clara atravesó sus tímpanos como un punzón. Isha se estremeció. Su mente nublada se despertó tardíamente.

La chica apretó los labios mientras miraba a Isha. Las palabras no podían describir el horrible estado de su cuerpo. Su cuerpo demasiado flaco estaba lleno de manchas de sangre seca y heridas putrefactas.

"Oh Dios mío..."

La chica dejó escapar un pequeño suspiro. Estaba sorprendida de que aún estuviera con vida. Bajó la escalera hasta el fondo del hoyo. Después de quitarle la mordaza de la boca, sacó un manojo de llaves para quitarle las cadenas. 

Sintió un dolor desgarrador por el hierro que rozó su piel. Isha apretó los dientes. Un gemido reprimido se escapó de sus labios.

"Argh..."

Un ardor se apoderó de su garganta reseca. Hace mucho tiempo que no había dicho ni una sola palabra. La chica rápidamente le colocó una pequeña botella de agua en la boca.

El agua fluyó gradualmente de la botella de agua que ella inclinaba lentamente. Isha sentía como si el agua fuera dulce. Cuando Isha vació la botella de agua, miró a la chica relamiéndose los labios.

¿Quién es esta chica?

A medida que su mente se fue aclarando fueron surgiendo dudas. Esta chica joven estaba en un lugar que pertenecía a los traficantes de esclavos. Se preguntó si había sido capturada como una esclava teniendo en cuenta su hermosa apariencia.

No podía creer que lo hubiera salvado repentinamente. Sospechó aún más porque la chica no era Kurkan. La chica habló notando la desconfianza en los ojos de Isha.

"Soy Leah De Estia."

Dijo moviendo sus pequeños labios.

"Pertenezco a la familia real de Estia."

Isha se quedó sorprendido por su inesperada identidad. Había escuchado que los miembros de la familia real de Estia nacían con el cabello plateado. Traducción ReinoWuxia

Era un color de cabello extremadamente raro en el continente. Mientras miraba las hebras plateadas de su cabello, ella preguntó con cuidado.

"¿Puedes moverte?"

No podía responder con facilidad. Isha intentó moverse desde la punta de sus dedos. Como estuvo atado durante mucho tiempo, todavía no podía moverse a voluntad.

Un dolor agudo invadió sus sentidos. Estaba harto de su cuerpo debilitado. Se mordió el labio inferior mientras se obligaba a hacer un increíble esfuerzo.

La Princesa mostró signos de querer ayudar aunque fingía no darse cuenta. Isha quería hacerlo por su propia cuenta. Se puso de pie tragándose el dolor.

Todo su cuerpo estaba húmedo por el  sudor frío. Pero su determinación estaba más firme que nunca. Sólo había bebido unos cuantos sorbos de agua, pero su cuerpo se estaba recuperando rápidamente. Se apoyó con la mano en la pared para recuperar el aliento.

"Oh..."

La Princesa soltó una pequeña exclamación. Parpadeó varias veces con incredulidad. Se podía intuir claramente lo que ella estaba pensando.

Ella no podía creer que pudiera mover su cuerpo después de pasar hambre durante días. Eso parecía ilógico. La desconcertada Princesa pronto llegó a la conclusión de que era porque se trataba de un Kurkan.

Pero había algo que ella no sabía. Esto también sería imposible para un Kurkan. Sólo fue posible porque Isha era una especie singular con una vitalidad insólita.

Por eso no pudo ni siquiera morir...

El tiempo en el que deseaba la muerte había pasado. Dejando el pasado a un lado por los momentos, Isha reprimió sus emociones. Entonces le hizo la pregunta más importante a la Princesa.

"Los Kurkan..."

Su voz estaba ronca. La Princesa respondió con calma.

"Los salvé a todos, no te preocupes."

"......"

"Ellos hablaron de ti. Dijeron que estabas atrapado en un hoyo."

La Princesa añadió que mientras los demás sacaban a los Kurkan, ella vino personalmente para sacarlo a él que estaba encerrado solo.

No parece que ella esté mintiendo... 

Isha miró el cuello de la Princesa. Parecía que podía rodear el esbelto cuello con una mano. Aunque estaba en pésimas condiciones físicas, en el caso de que fuera una trampa aún podía dominar a esta pequeña Princesa para escapar.

"Sígueme."

La Princesa salió primero de hoyo. Isha la siguió en silencio. La Princesa caminó por los lúgubres pasillos subterráneos. Solo se podía escuchar el sonido de sus pasos, hasta que a los lejos se escuchó el sonido de las armas.

"Tan pronto..."

La Princesa miró a Isha con cara de pánico. En el momento en que sus ojos se encontraron, comenzaron a correr sin la necesidad de decirlo. Los perseguidores se acercaban cada vez más, se podía saber por el ruido que hacían.