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miércoles, 22 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 308

Capítulo 308. Isha (8)


Isha perseveró a pesar de ello. Tenía que aguantar para proteger su orgullo como Kurkan. Intentaba ignorar el dolor, también el hambre. 

La puerta de madera no se movió durante mucho tiempo. Un día en que pensaba que nunca saldría de este lugar, la puerta de madera se abrió.

"¿Todavía estás bien?"

Se preguntó si finalmente había acabado su encierro. Isha levantó la vista con los ojos llenos de emoción sin darse cuenta. El amaestrador extendió algo con una sonrisa.

"He venido a mostrarte la cabeza de tu amigo."

"¡......!"

No tenía la energía para levantar un solo dedo, pero retorció su cuerpo inconscientemente. Fue porque el amaestrador estaba sosteniendo la cabeza de Mel.

"Esto es lo que quedó después de que los perros guardianes se lo hayan comido."

El amaestrador añadió en un tono agradable. Todos los Kurkan vieron la escena del cadáver siendo devorado por los perros guardianes. Ahora todos se comportan de forma obediente debido a ese acontecimiento.

Isha miraba fijamente la cabeza de Mel mientras escucha las maliciosas palabras. Su amigo que quería regresar a su tierra natal, no pudo descansar incluso después de su muerte.

El amaestrador se rió viendo la angustia de Isha.

"Creo que aún necesitas un poco más de tiempo aquí."

La puerta de madera se cerró de nuevo. Después de que el amaestrador se marchara, Isha permaneció inmóvil durante mucho tiempo.

Desde ese día estuvo experimentando alucinaciones.

Isha, Isha...

Mel sollozaba sentado en el suelo. Luego levantó la mirada. El cuerpo de Mel desapareció como si hubiera sido comido por los perros, sólo quedó su cabeza. Mel gritó con lágrimas de sangre en su rostro. 

¡Es tu culpa! ¡¡He muerto por tu culpa!!

Quería decirle que lo lamentaba. Pero no pudo hablar. Incluso se le dificultaba respirar. Detrás de Mel los Kurkan estaban forcejeando.

¡Sálvanos, Isha! ¡Sálvanos...!

Se retorcían del dolor mientras estaban siendo golpeados. Isha solo podía mirar.

Se despertó entre los gritos. Desde ese momento no pudo dormir. Pasó el tiempo aturdido sufriendo el dolor de sus heridas putrefactas.

Finalmente se dio cuenta. Este sufrimiento parecía que no tendría final. Tal vez viviría de esta manera para siempre.

Isha admitió su debilidad. No podía soportarlo más. Si el amaestrador viniera ahora le rogaría para salvar su vida. Aunque sabía que eso era lo que ellos querían.

Quería gritar que estaba arrepentido, que abrieran la puerta. Quería golpear la puerta de madera sin importar el daño de sus nudillos.

Pero no podía hacer nada con su cuerpo atados con cadenas. Los únicos sonidos que salían de su boca amordazada eran gemidos agónicos. Su respiración se hizo más tenue. Ahora que había perdido todo su orgullo, sólo un pensamiento llenó su cabeza.

Quiero morir.

Quería escapar de este horrible dolor. Deseaba salir de esta terrible angustia. Isha le rezó a Dios, a quien no había buscado durante mucho tiempo.

Dios, por favor, permíteme morir. Pero Dios no respondió como siempre. Isha enloqueció en un infierno donde ni siquiera podía morir.

Un día maldijo todo el mundo. Otro día se maldijo a sí mismo. Pero con el pasó del tiempo su capacidad para pensar también disminuyó.

En el momento en que ansiaba la muerte para poder acabar con todo su dolor.

"¡......!"

La puerta de madera se abrió. Un haz de luz entró en el espacio lleno de oscuridad. Su visión no pudo adaptarse a la luz repentina, por lo que tardó un tiempo en regresar a la normalidad.

Isha parpadeó lentamente. No podía creer lo que estaba viendo. Había experimentado diferentes alucinaciones hasta ahora, pero ninguna como esta.

Había una mujer blanca como la luz. Su cabello plateado estaba desordenado, sus mejillas estaban rosadas, y sus ojos eran púrpura brillante.

Su rostro aún se veía joven, parecía que tenía alrededor de dieciséis años. Isha pensó de repente mientras miraba a la mujer blanca.

Ella es como un copo de nieve…