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domingo, 19 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 304

Capítulo 304. Isha (4)


Los Kurkan que pertenecían al linaje de los gatos eran de baja estatura. Después de que se quejara de las desventajas del linaje de los gatos, Mel continuó hablando con voz apagada.

"Me pregunto si Haban estará bien. Ahora podría ser más alto que yo..."

La melancolía se reflejó en su mirada. Pero pronto recuperó su vivacidad.

"Haban es un chico que vivía al lado mío. No sólo era muy amable, también era muy fuerte. Te lo presentaré cuando regresemos a Kurkan."

Su  estado de ánimo no había mejorado realmente. Pero Mel sabía que no tenía sentido hundirse en la melancolía. Pensaba que al menos tenía que ser feliz en esta situación. Isha tuvo muchos momentos para reírse gracias a Mel. 

Los demás Kurkan seguían a Mel porque les gustaba su actitud. Mel cuidaba de ellos como si fuera un hermano mayor.

"Tienes que calmar tu temperamento."

Un día cuando un amaestrador le dio una fuerte paliza a Isha, Mel lo regaño mientras lo vendaba. Se rió porque Isha permaneció con la boca cerrada.

"Bueno. Eso es típico de ti."

Mel ató con fuerza el vendaje que hizo rasgando ropa vieja. Isha dijo frunciendo el ceño.

"Duele."

"Pensé que te había golpeado la lengua, pero puedes hablar bien.."

"He aprendido todo. Simplemente no quiero seguir las instrucciones de esos tipos."

"Cielos..."

Aunque había aprendido rápidamente las etiquetas enseñadas por los amaestradores, siempre recibía severas palizas por desobediencia. Mel cambio el tema de conversación sacudiendo la cabeza.

"Quiero mirar el sol. Llevo demasiado tiempo atrapado en este sótano."

Cuando estaba en el desierto, todos los días parecía que sería asado por el sol abrasador. Pero en este lugar solo habían antorchas. Extrañaba el sol abrasador. Mel dijo mientras terminaba de colocar los vendajes.

"Cuando regresemos al desierto, tomemos juntos el sol todo un día."
"No aguantaras mucho antes de querer correr a la sombra."

Isha pensó en el desierto mientras se reía levemente junto a Mel. En su mente se desvanecían los recuerdos sobre su tierra natal, como si estuvieran empañados.

Han pasado meses desde que vino a este lugar. Ahora estaba más familiarizado con la lúgubre oscuridad. Tocar la arena dorada caliente por el sol y beber el agua fresca del oasis son cosas que le parecen un sueño. Isha dijo lo que recordaba con más claridad.

"...Dátiles."

Murmuró Isha recordando el sabor de los dátiles.

"Quiero comer dátiles."

Hace mucho tiempo que no comía algo dulce. Mel recibió con alegría las palabras de Isha.

"¡Dátiles! Hasta sueño con ellos."

Los demás Kurkan se reunieron añadiendo algunos comentarios.

"Yo también quiero comer dátiles."

"Es tan delicioso."

Mel con una sonrisa los tranquilizó.

"Cuando regresemos comeremos hasta que nuestros estómagos exploten."

Hubo silencio. Alguien preguntó desanimado.

"¿Podremos regresar?"

"Por supuesto."

Mel respondió sin dudarlo. Mel habló mientras todos lo miraban fijamente.

"Somos Kurkan. No olviden eso. No les daremos nuestras almas."

Isha no podía entender su extraño comportamiento. ¿Cómo podía preocuparse tanto por los demás? Seguramente eso debe resultar demasiado agotador.

Isha le hizo una pregunta en voz baja cuando los dos se quedaron solos.

"¿Por qué no te rindes?"

Mel le respondió rápidamente como si fuera obvio.

"Porque soy un Kurkan."

Isha lo miró fijamente. Mel habló de nuevo.

"Ah, está bien. Responderé con seriedad."

Mel revolvió su cabello con un poco de vergüenza..

"De alguna manera... estoy actuando como líder."

Dijo con una voz un poco tímida acompañada de una sonrisa incómoda.

"Entonces, no puedo mostrar debilidad."

Pero sus ojos mostraban determinación a diferencia de su voz suave. Parecía que nada podría doblegarlo. Quizá Mel fue una flor que floreció en el infierno. Pero por muy hermosa que sea la flor, el infierno seguirá siendo un infierno.