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domingo, 19 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 303

Capítulo 303. Isha (3)


Los traficantes de esclavos crearon el centro educativo para enseñar a los esclavos que serían vendidos a la nobleza. Los amaestradores enseñaban a los esclavos etiquetas para hablar, comer, entre otras.

Por supuesto, no lo hacían utilizando métodos benevolentes. Para domesticar a los salvajes Kurkan, se convertían en humanos tan feroces como las bestias. Los castigos corporales eran muy comunes en este lugar.

"A los Kurkan les gusta esto."

El amaestrador golpeó un látigo contra la palma de su mano.

"Tranquilo. Pronto mejorarás."

El amaestrador no podía estar más satisfecho con la situación. Los niños Kurkan que estaban parados en fila en una esquina temblaron.

Isha dio unos pasos hacia adelante lentamente. Lentamente se arrodilló. Un látigo comenzó a azotar su espalda. Su sangre brotaba a través de la piel desgarrada.

Aunque apretó los dientes para contenerse, finalmente se le escapó un gemido. El castigo corporal no terminó incluso cuando se encogió de dolor. Solo se detuvo después de haber cumplido exactamente con el número de latigazos que le había advertido.

El amaestrador le dio una patada a Isha después del último latigazo. Isha miró al amaestrador con el rostro inexpresivo. Viendo que sus ojos dorados brillaban con la misma intensidad, el amaestrador chasqueó la lengua.

"Tendrás que comportarte mejor si no quieres que te castigue mañana."

El amaestrador se dio la vuelta. Cerró la puerta de hierro abruptamente. Los Kurkan se reunieron alrededor de Isha.

"¿Estás bien?"

"Ese lunático..."

Los Kurkan que habían estado hablando mal del amaestrador se dispersaron tan pronto como se abrió la puerta de hierro nuevamente. Otro amaestrador vino.

"¡Fórmense en fila!"

Isha se colocó cojeando al final de la fila. El amaestrador les repartió pequeños panes junto a una botella de agua. Para los glotones Kurkan esa cantidad de comida parecía como si fuera para un ave.

Las comidas siempre se distribuían de forma racionada. Si le daban mucha comida, existía la posibilidad de que tuvieran más ánimos de rebelarse.

El amaestrador se detuvo frente a Isha, que estaba de pie soportando el dolor. "Deberías morirte de hambre."

Parece que el amaestrador que lo había azotado le había ordenado que lo dejara muriendose de hambre para romper su voluntad. Tenía lógica. El amaestrador frunció el ceño viendo que Isha se mantuvo inexpresivo.

"Maldita sea, si no fuera por tu precio te habría roto el cuello..."

Después añadió con severidad.

"¡No compartan comida con ese tipo! El que lo haga será llevado al hoyo."

Cuando finalmente el amaestrador se marchó, Isha se sentó apoyando la espalda contra la fría pared de piedra. Mientras intentaba soportar el dolor se acercó alguien.

"¿......?"

El niño que tenía delante le entregó la mitad del pan que había partido. Isha se quedó mirando al niño sin comprender su acción.

"Cómetelo."

En este lugar un pan equivalía al oro. No podía creer que el niño estuviera compartiendo algo tan valioso. El niño habló nuevamente porque Isha permanecía en silencio.

"Necesitas comer para que tus heridas se recuperen."

Isha aceptó el pan. Cuando terminó de comérselo, dijo limpiándose las migas de su boca con las manos. "Gracias."

Fue breve pero no frívolo. Los ojos del niño se agrandaron por su gentileza. El niño extendió su mano con una sonrisa en su rostro.

"Me llamo Mel. ¿Y tú?"

Respondió estrechando la mano del niño.

"...Isha."

***

Se dice que hasta en el infierno florecen las flores. El refrán no estaba equivocado. Incluso en medio del dolor en ocasiones habían cosas de las que reírse. También hubieron momentos de felicidad.

Mel solía hablar bastante. Casi siempre estaba con Ishakan.

"Eres muy guapo. En cualquier lugar recibirías cumplidos al respecto." Mel que se quejaba de que fuera demasiado guapo, intentaba comparar su altura con la mano. "También eres bastante alto."

Los Kurkan eran mucho más alto que un humano. Sin embargo, sus cuerpos no crecían por completo hasta la ceremonia de mayoría de edad. Esto se debía a que eran seres creados mediante la hechicería. Por supuesto, ninguna de los dos había celebrado la ceremonia.

"Yo soy el más pequeño de todos los Kurkan aquí." Mel refunfuñó haciendo un puchero con la boca. "Tal vez porque tengo el linaje de los gatos."