Reciente

sábado, 18 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 302

Capítulo 302. Isha (2)


Muchos Kurkan han muerto después de que fueron llevados como esclavos. Al niño le sucedería lo mismo. El Rey miró al niño por última vez.

Los ojos dorados aún brillaban intensamente. Su mirada aterradora reflejaba la ferocidad de las bestias. Un leve escalofrío recorrió su columna vertebral. La ira lo invadió después del breve sentimiento de miedo.

No podía creer que sintiera miedo de un niño. No podía entenderlo. Quiso retorcerle el cuello de inmediato al niño.

Pero el Rey reprimió sus emociones. Mostrar su ira era admitir su debilidad. El niño moriría de todos modos. Nunca volvería a mirar esos ojos dorados.
 
***

El niño se llamaba Isha.

Nunca conoció las caras de sus padres. Fue porque ellos se involucraron en una guerra apenas él nació. Durante la guerra civil de Kurkan, sus padres lucharon contra los puristas, pero fueron finalmente derrotados.

El precio de la derrota fue la muerte. Sus padres dieron su vida para mantener a su hijo con vida. El bebé de ojos dorados fue acogido por otros Kurkan.

No fue fácil su vida de huérfano vagando por los campos de batallas. Escapó varias veces de la persecución de los puritanos hasta que finalmente fue capturado. Y fue vendido a un traficante de esclavos como otros mestizos.

Estaba destinado a morir allí. Pero Isha sobrevivió. Porque el traficante del esclavo no cumplió su promesa al Rey.

El traficante de esclavos mató a un niño Kurkan de tamaño similar. Fue arrojado a los animales salvajes para que se lo comieran vivo. El cuerpo totalmente destruido fue enviado al Rey como prueba de la muerte de Isha.

"Finalmente tengo uno sangre pura, no puedo matarlo."

El traficante de esclavos confundió a Isha con un Kurkan sangre pura. Isha no intentó corregir su malentendido. No le creería aunque le dijera que era un mestizo.

Una noche cruel. 

Isha miró al cielo nocturno. Las innumerables estrellas estaban esparcidas por el cielo nocturno. Recordó al niño mientras contemplaba las brillantes estrellas. Sus dolorosos gritos. El olor de su sangre. La vida que preservó debido a su muerte.

Isha murmuró sintiéndose impotente… que descanses como la arena en el desierto. Después de decir esas palabras en conmemoración, Isha fue llevado a una casa de subastas de esclavos.

En ese lugar todo tiene un precio. Tanto los humanos como los Kurkan se vendían por igual como si fueran ganado. Los precios iban desde unas pocas monedas hasta joyas. Ninguna persona en su sano juicio podría siquiera imaginar un lugar como este.

Isha se podía considerar una rareza aquí. Aparte de que todos los esclavos Kurkan fueran valiosos, también se distinguía por su apariencia sobresaliente.

"¿Cómo está la situación en Estia últimamente?"

"No está mal. Es fácil traer productos frescos porque está cerca de los bárbaros."

Los traficantes de esclavos charlaban entre ellos. Con copas de vino en las manos, disfrutaban de la amplia diversidad de alimentos que estaban en los platos.

Uno de los traficantes de esclavos miró a Isha después de limpiarse con el dorso de la mano del vino remanente en sus labios. Parado en un rincón con las muñecas y los tobillos atados con cadenas, Isha dirigió su mirada hacia el traficante de esclavos lentamente. La mirada del traficante de esclavos se llenó de interés.

"¿Es éste?"

El traficante de esclavos respondió con el rostro enrojecido de la embriaguez.

"Si. No te acerques a él. Es muy feroz."

"No lo creo. Parece muy tranquilo."

"¡No digas ridiculeces!"

El traficante de esclavos gritó.

"Maté a un bárbaro mestizo para mantener a éste con vida, pero entonces…"

Detuvo su explicación chasqueando la lengua. Luego añadió.

"Sin embargo, creo que será un buen producto si se doma bien."

Otros traficantes de esclavos se rieron entre dientes cuando presumió de que podría alcanzar el precio más alto de la casa de subastas. Después de mostrar a Isha, el comerciante de esclavos llamó a un sirviente de afuera.

"¡Llévatelo!"

"Entendido."

"Entrénalo hasta que sea obediente."

El sirviente se llevó a Isha. La decoración ornamental desapareció. Las paredes de piedra lisa se volvieron ásperas. En lugar de la alfombra elegante, el suelo estaba lleno de cadáveres de ratas.

Fue llevado al sótano que era la parte más profunda de la casa de subastas. Los gritos de los esclavos traídos con anterioridad perforaron sus oídos. El hombre dijo con una sonrisa maliciosa agarrando a Isha por el cuello.

"Ahora aprenderás a obedecer."

Isha sonrió débilmente. Tuvo la sensación de que viviría un infierno.