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miércoles, 15 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 298

Capítulo 298. Nombre Del Bebé (1)


Mientras eso sucedía Byun Gyeongbaek desapareció. Fue declarado públicamente como desaparecido, pero Leah sospechaba algo al respecto. Porque últimamente Ishakan había estado muy feliz. Seguramente los Kurkan se lo llevaron.

Leah no quería mirar su final aunque sentía apatía hacia Byun Gyeongbaek. Por lo que decidió dejar a Byun Gyeongbaek en manos de Ishakan.

Ella heredó el trono después de solucionar algunos asuntos. Fue algo lógico porque se trataba del único miembro de la familia real que quedaba en la línea de sucesión al trono. Los nobles que habían estado bajo el hechizo de Cerdina no se atrevieron a oponerse.

Si no hubiera sido por Leah habrían tenido que vivir como muñecos sin libertad. Pero no lo hacían porque se sintieran agradecidos, tampoco porque quisieran devolverle el favor. Los nobles no tenían un corazón tan puro.

Todo se debía a que los Kurkan estaban del lado de Leah.

Sabían que Leah era la Reina de Kurkan. Los corpulentos individuos que deambulaban por el palacio real bastaban para crear una sensación de intimidación, provocando que nadie quisiera tratar a la ligera a Leah.

Los Kurkan decidieron quedarse en Estia hasta que el bebé creciera un poco después del nacimiento. Sólo algunos de ellos regresarían al desierto para dar noticias.

—Sólo porque no haya nacido en el desierto no significa que no sea Kurkan.

Ishakan dijo que lo más importante era la salud de Leah. De ese modo, también podría tener un parto seguro.

"......"

Ella sonrió de repente mientras estaba sentada en su cama mirando a través de la ventana. En el pasado cuando miraba por la ventana tenía que reprimir su impulso de saltar. Pero ahora se sentía libre. Podía salir tranquilamente al balcón si quería.

Pero todavía le resultaba difícil. Porque sus piernas aún no estaban completamente curadas. Incluso aún sentía un ligero dolor. Ella apenas podía sostenerse con un bastón.

Por supuesto, el dolor desaparecería con el tiempo. Sólo tenía que esperar con tranquilidad, pero estaba preocupada por las cicatrices.

Ishakan sentía mal cada vez que veía sus heridas. Ella notaba cómo sus ojos se oscurecían aunque él no dijera nada al respecto. Probablemente seguiría sufriendo durante muchos años cada vez que viera cicatrices.

Leah deseaba desesperadamente que no le quedaran cicatrices. Se aplicaba el ungüento medicinal con regularidad e hizo todo lo posible para evitar que las heridas se abrieran.

Se subió la falda de su camisón. Podía mirar las heridas reflejadas bajo el fino vendaje. Frunció el ceño automáticamente.

Se quedó mirando las heridas durante mucho tiempo, pero cuando escuchó el sonido de la puerta abriéndose, bajó la falda de su camisón rápidamente. 

El olor a sangre llegó a su nariz. Tenía el cabello mojado como si acabara de lavarse. Leah no le preguntó al hombre que había vuelto oliendo a sangre sobre lo que había hecho. Solo hizo una breve pregunta.

"¿Está muerta?"

Ishakan contestó barriendo con la mano su cabello mojado.

"No."

Leah extendió la mano sentada en la cama. Le resultaba difícil levantarse sola debido a sus piernas, por lo que solo hizo ese gesto.

Ishakan soltó un pequeño suspiro antes de acercarse a Leah. La acostó en la cama teniendo cuidado de no tocar sus piernas.

Le mordió suavemente el cuello. Cuando ella intentó apartarlo con la mano porque le hizo cosquillas, lamió la zona donde la había mordido con la lengua.

"Todavía hay muchas cosas que quiero hacer."

Ishakan dijo mientras la besaba por el cuello.

"Si no te gusta, puedo matarla inmediatamente."

Leah sonrió levemente, apartándolo por los hombros. En sus ojos dorados permanecía intacta una crueldad que no podía apaciguar.

Pero ella estaba enamorada incluso de su parte cruel. Después de establecer contacto visual durante un tiempo, se besaron instintivamente. Leah separó sus labios para susurrar suavemente

"...Haz lo que quieras."

Ishakan en lugar de responder la besó nuevamente. Después de un tiempo Ishakan se detuvo para preguntarle.

"¿Por qué no estabas durmiendo?"

"Simplemente no tenía ganas."

Tenía miedo de que cuando despertara, todo esto se convirtiera en un sueño. Solo podía sentirse aliviada durmiendo al lado de Ishakan. Por supuesto, eso no lo confesó, pero lo abrazó con más fuerza.

Su mente se calmó. La somnolencia comenzó a invadirla. Miró a Ishakan con los ojos entrecerrados. Ella se esforzó por mantener sus ojos abiertos.

"Ishakan."

"Dime Leah."

"Dime... el nombre del bebé."