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domingo, 12 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 296

Capítulo 296. Consecuencias (2)


Cerdina se levantó de nuevo tambaleándose. Caminó mientras observaba sus alrededores. El sonido de una música mientras voces cantaban llamó su atención. Ella se dirigió hacia el lugar donde provenían.

Se acercó con dificultad apoyándose contra la pared. Observó a los Gitanos reunidos charlando alegremente. Pero se quedaron quietos en cuanto vieron a Cerdina. Ella sonrió forzadamente.

"Hermanos..."

Su voz sonó chirriante porque no había tomado ni siquiera un sorbo de agua. Cerdina levantó las comisuras de la boca y susurró con una sonrisa.

"Ayúdenme."

Los Gitanos miraron a Cerdina consternados. Un Gitano habló después de un tiempo.

"Debes pagar por tus pecados."

Las comisuras de la boca sonriente de Cerdina temblaron ligeramente. Quería darle una bofetada para disciplinarlo, pero sabía que no funcionaría. Había conteniendo su ira.

"¡Prefieren seguir a los bárbaros que ayudar a alguien de su propia etnia…!"

"Tú fuiste quien nos traicionó primero."

"¡¡Cállate!!"

Cerdina acabó gritando. No podía soportar la idea de tener que inclinarse ante estos individuos para pedirles ayuda. Estaba decidida a recuperar su poder de alguna manera para pisotearlos.

Ella se marchó con una mirada llena de malicia sin saber que los Gitanos chasquearon la lengua mirando su tambaleante caminar. Pero entonces comenzaron las dificultades.

Cerdina había vivido toda su vida como nobleza. No imaginaba cómo una mujer normal, una mujer sin los dos brazos, podría sobrevivir en la calle.

Estaba experimentando una nueva serie de acontecimientos por primera vez en su vida. Ella nunca imaginó que vivir sería tan difícil.

Durante toda la noche temblaba por el frío que la atormentaba. Como no podía soportar la intensa hambre terminó comiendo alimentos que se habían caído en la calle. Incluso en ocasiones desconocidos la miraban con lástima.

No tenía ni una sola manta que ponerse para cubrirse del frío. Siempre estaba preocupada por la comida. Los dolores fantasmas de sus brazos amputados seguían surgiendo haciéndola sufrir. Ella sólo estaba obsesionada con sobrevivir día a día como si no fuera diferente a una rata.

Un día encontró un trozo de pan mohoso en el suelo. Lo dejó en el suelo porque no tenía brazos. Solo después de terminar comérselo rápidamente, pudo observar sus alrededores.

Las calles estaban abarrotadas de gente. Estaban ondeando pequeños estandartes, vitoreaban y esparcían pétalos. También había una banda músical con instrumentos marchando mientras tocaban música. 

Ella se situó en un discreto rincón donde pudiera observar la escena. Se mordió el labio inferior suavemente. Sus ojos estaban inyectados de sangre.

Los vítores de las personas se volvieron cada vez más fuertes. Apareció un carruaje que estaba siendo tirado por seis caballos blancos. La protagonista de la espléndida marcha triunfal era Leah De Estia, el nuevo Rey de Estia.

Su cabello plateado deslumbraba bajo la luz del sol. Llevaba una corona en la cabeza, y una capa roja con el escudo real de Estia bordado en la espalda.
El nuevo Rey sonreía a la multitud con su hermoso aspecto. La multitud aplaudía con entusiasmo al verla.

"Guau!!"

En medio de la alegría de todos Cerdina suspiró profundamente. La gloriosa corona, la capa roja, el palacio real y el cabello plateado… todo esto debería haberlo tenido Blain.

Ella estaba sonriendo despreocupadamente después de haberle robado todo a Blain. Cerdina miraba a Leah fijamente. Fue entonces. Leah que saludaba a la multitud, de repente giró la cabeza levemente.

Sus miradas se encontraron en medio de la multitud. Los ojos de Cerdina se agrandaron mientras gritaba improperios. Pero sus palabras fueron ocultadas por los vítores. Tampoco pudo abrirse paso entre la multitud.

Leah se quedó mirando por un momento el aspecto  cutre de Cerdina, luego volvió a apartar la vista. La estaba tratando como si no valiera nada.

Cerdina gritó con fuerza no pudiendo soportar la ira. De repente sintió un golpe en su nuca. Ella se desmayó inmediatamente.

Fue un chorro de agua fría el que la despertó. Recobró los sentidos empapada de agua fría. Cerdina observó su entorno mientras temblaba. El lugar le resultaba familiar.

Estaba en un gran salón donde estaba colgada la bandera real de Estia. Al final del gran salón, donde estaban dos columnas de mármol a ambos lados, se encontraba el trono sobre una plataforma.

Leah estaba sentada en el trono dorado. Cerdina permaneció arrodillada. Leah saludó a Cerdina mientras miraba hacia abajo.

"Cuánto tiempo sin verte."