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viernes, 10 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 294

Capítulo 294. Después de la Batalla (2)


Leah parpadeó cuando sus dedos rozaron sus pestañas. Ishakan acarició sus mejillas. Ella frunció el ceño porqué eso le hacía cosquillas.

"Levántate, Leah."

Una voz profunda la incitó.

"He estado esperando demasiado tiempo."

Su somnolencia desapareció de inmediato. Leah giró la cabeza para mirar hacia arriba. Unos ojos dorados la miraban fijamente.

Ishakan dejó la pipa después de exhalar una última bocanada de humo. Luego tiró de Leah para sentarla en sus muslos. Leah se apoyó en su pecho.

"...Ishakan."

Examinó minuciosamente su cuerpo aunque aún estaba un poco conmocionada. Ishakan no tenía ninguna herida como había comprobado antes de desmayarse. En caso de que hubiera tenido algunas, fueron lo suficientemente leves como para que se recuperaran mientras ella dormía.

"Mura... ¿Qué pasó con Mura?"

"No te preocupes. Se está recuperando."

Dijo Ishakan de forma contundente.

"¿Es momento de preocuparse por otros?"

"...Ahh."

Los ojos de Ishakan se dirigieron a las piernas de Leah. Ella también dirigió su mirada hacia sus piernas. Estaban sin fuerzas como si fueran de una muñeca rota. Cuando intentó moverlas un poco, sintió un dolor punzante que casi hizo que llorara.

Su cuerpo salió rodando cuando fue impactado por el humo negro de Cerdina. Parecía que le había pasado algo en las piernas al chocar contra la pared.

"Tardarás alrededor de una semana en moverlas. Y necesitarás al menos un mes para que puedas caminar correctamente."

Su voz sonó fría mientras explicaba. Leah lo miró con naturalidad. Ishakan estaba apretando los dientes como si estuviera reteniendo algo. Sin decir una palabra levantó la falda de su camisón.

Había largas marcas en sus muslos. Los ojos de Leah se agrandaron al observar la gran herida que se reflejaba bajo el fino vendaje en cada uno de sus muslos.

"Quedarán cicatrices."

Parecía que las heridas habían sido cosidas mientras dormía. Pero nunca se despertó a pesar del dolor. Apenas ella se estaba enterando que había sido herida.

No estaba segura si la había cortado el humo negro, o tal vez fue herida por los fragmentos afilados esparcidos por el suelo. No sólo estaba distraída en ese momento, sino que también sus piernas estaban cubiertas por el vestido, por lo que no se dio cuenta.

Leah estaba asustada porque las heridas fueron más graves de lo que pensaba. Preguntó con urgencia. "El bebé..."

Sin embargo, Ishakan no respondió inmediatamente. Ella lo instó seriamente porque él permanecía con la boca cerrada. "Ishakan."

Tenía miedo de que salieran malas noticias de su boca. Parecía que el pequeño lobo estaba saludable mientras corría por las vastas llanuras, pero puede que le haya ocurrido algo con el paso de los días.

Leah mantuvo su mirada fija en los labios de Ishakan. Después de un frustrante silencio, finalmente abrió la boca. "Está bien. Los Kurkan no mueren tan fácil."

Leah dejó escapar un suspiro de alivio. Pero el rostro de Ishakan permaneció rígido. Habló en un tono suave. "Pero tú eres humana."

Su corazón se desplomó. Estas breves palabras tenían un significado profundo. "Puedo recuperarme rápidamente de cualquier daño... pero tú no." Ishakan no condenó a Leah. Sólo hizo un breve comentario. "No me dejes solo."

Su mirada estaba sombría. Leah estaba a punto de pedirle perdón, pero se detuvo. En su lugar, respondió como creía correcto. "...Lo haré." Extendió su mano para acariciar la mejilla de Ishakan. "De ahora en adelante… permaneceremos juntos."

Pero Ishakan se quedó mirando a Leah. Leah dudó por un momento antes de besarlo levemente en los labios. Ishakan finalmente pareció relajarse.

Leah se recostó sobre su pecho. Ella podía sentir su calidez mientras escuchaba los latidos de su corazón. Después de un rato, ella se armó de valor para preguntar.

"Cerdina... está muerta..."

Fue una pregunta difícil de hacer. Se preguntaba qué había sucedido con ella. Seguramente estaba muerta. Desde su perspectiva, Cerdina había sido aún más cruel que Blain. El hecho de no haber podido mirar el final de Cerdina le hizo sentir un extraño arrepentimiento.

Leah miró a Ishakan con gran nerviosismo. Una pizca de travesura apareció en los ojos de Ishakan. Luego dijo con una sonrisa traviesa.
.
"Se ha escapado."