Reciente

viernes, 10 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 293

Capítulo 293. Después de la Batalla (1)


"Me duele, Haban."

Mura se quejó. Haban, que estaba agitando una botella de medicina, se acercó a ella inmediatamente. Examinó nuevamente el vendaje del estómago de Mura.

"¿Te duele mucho?... ¿Quieres que te dé un masaje?"

"Sí... En las piernas..."

"¡Perfecto!"

Haban masajeó minuciosamente las piernas de Mura. Ella se había desmayado durante todo un día después de que su estómago fuera perforado. Sin embargo, como se esperaba de los fuertes Kurkan, al día siguiente comenzó a recomponerse rápidamente.

Haban pudo evitar perder un brazo gracias a que Genin bloqueó el ataque. Por otra parte, Genin tuvo que tomarse un tiempo para descansar debido a un hueso roto.

A pesar de que los Kurkan resultaron gravemente heridos, afortunadamente no hubieron víctimas mortales. Todos se estaban recuperando con la vitalidad que los caracteriza.

Podría decirse que fue un resultado perfecto. Excepto por algo. Mura murmuró con un rostro de preocupación mientras miraba a través de la ventana.

"¿La Reina... hoy también sigue igual…?"

Haban detuvo el masaje por un momento. Respondió en voz baja.

"...Sí."

Leah era un ser humano común. Ella había actuado valientemente a pesar de su frágil cuerpo, por eso terminó pagando un alto precio.

Desde ese día Leah ha estado dormida durante más de una semana. Los Kurkan, que esperaban que se despertara pronto, se volvieron cada vez más ansiosos. No podían evitar preocuparse aunque sabían que ella necesitaba tiempo para recuperarse.

Fue gracias a Leah que los Kurkan pudieron preservar sus vidas. Nadie sabía cómo habría terminado la batalla contra Cerdina si Leah no hubiera intervenido.

Morga preparó una espada larga para que Ishakan la usara cuando Cerdina experimentara la reacción negativa por sacudir el hechizo. No obstante, Cerdina se recompuso mucho más rápido de lo esperado. La situación se complicó.

Pero debido a que Leah le provocó una segunda reacción negativa a Cerdina con el sacrificio de Blain, la espada larga surtió efecto adecuadamente.

Sin esa segunda reacción negativa nadie podría asegurar que obtendría la victoria. Y aunque hubieran obtenido la victoria, habría habido muchas bajas.

"......"

Mura bajó la cabeza con una expresión llena de culpa. A pesar de todo, creía que debía haber disuadido a Leah para que no hiciera algo que podría resultar peligroso.

"No merezco servir a Leah. No soy apta como dama de compañía principal."

Los ojos de Mura se humedecieron mientras murmuraba para sí misma. Mura intentó contener las lágrimas hasta que finalmente se derramaron. Haban la abrazó en silencio cuando ella comenzó a sollozar. - Traducción ReinoWuxia

"Esperemos un poco más, Mura."

"Pero..."

"Seguro despertara."

Interrumpiendo las palabras con determinación, Haban intentó tranquilizarla.

"Leah no es el tipo de persona que dejará solo a su pareja."

***

Ella mató a una persona. Un acto moralmente incorrecto por el que cualquiera sería condenado. La sensación de cortar un cuerpo con la daga seguía siendo vívida. 

Pero Leah no estaba arrepentida. Habría actuado de la misma manera aunque pudiera retroceder en el tiempo. La muerte le parecía un precio insignificante comparado con lo que ella había sufrido.

Leah había perdido todas sus fuerzas cuando todo terminó. Se sumió en un sueño muy profundo. Ya no había cadenas, cerradura, puerta de hierro ni nada parecido en el sueño.  Pero ella vio a un pequeño lobo corriendo libremente por una vasta llanura.

Su pelaje plateado se balanceaba con el viento, sus ojos dorados brillaban bajo el sol. Estaba totalmente saludable.

Después de correr por la vasta llanura durante algún tiempo, el lobo levantó las orejas cuando finalmente se dio cuenta de la presencia de Leah. Se acercó a ella rápidamente para saltar hacia sus brazos.

Leah se echó a reír mientras sostenía al pequeño lobo. El sonido de su risa se extendió por la llanura. Fue tan intenso que incluso ella misma se sorprendió.

Quedó nuevamente inconsciente después de eso. Pero en un determinado momento, volvió en sí al sentir que alguien la acariciaba suavemente.

El olor agridulce de la hierba le hizo cosquillas en la nariz. Leah abrió lentamente los ojos, como se despierta alguien después de una buena noche de sueño.

Su cabeza estaba apoyada sobre unos firmes muslos. Una suave sábana la cubría hasta los hombros. Sus largos dedos acariciaban su cabello.