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jueves, 9 de junio de 2022

Matrimonio Depredador - Capítulo 292

Capítulo 292. Desenlace (8)

Leah respiraba agitadamente. Ella sabía que debería huir rápidamente, pero no podía mover las piernas adecuadamente, como si le hubiera sucedido algo después de haber sido empujada por el humo negro.

Con la espalda apoyada en la pared, extendió su mano con dificultad para recoger un fragmento afilado de piedra que había caído al suelo. Cerdina murmuró con una sonrisa después de vomitar sangre oscura.

"También te voy a matar…"

La distancia entre ellas se acortaba cada vez más. El sudor de sus manos se intensificaba. El fragmento de piedra era insignificante ante el poder de Cerdina. Pero Leah no lo soltó. Ella habló sosteniéndolo con todas sus fuerzas.

"¿No te parece justo?"

Cerdina frunció el ceño.

"Mataste a mi familia, además me robaste todo..."

Leah perdió a sus padres. También perdió sus derechos de heredar el trono.

"Así que te pagué de la misma manera."

Cerdina sonrió ante las osadas palabras de Leah.

"Cállate."

Extendió su mano empapada de sangre hacia Leah. Cerdina dijo con un rostro inexpresivo espeluznante.

"No necesito escuchar tus últimas palabras."

Pero Leah desvió su mirada de Cerdina. Su mirada se dirigió detrás de ella. La persona que había estado esperando ansiosamente finalmente había llegado.

Sabía que él llegaría justo a tiempo. Ella estaba convencida de ello aunque no lo habían acordado de antemano. Porque siempre la salvaba cuando estaba en una situación difícil.

Sus ojos dorados brillaban. Su espada de color rojo oscuro atravesó a Cerdina por detrás antes de que ella pudiera hacerle daño a Leah. Extrañamente la cuchilla de la larga espada no salió por el otro lado. Desapareció como si se hubiera derretido en cuanto entró en contacto con su cuerpo.

"¡......!"

Cerdina miró su estómago. Pero no tenía ninguna herida. Su piel expuesta bajo la tela cortada no tenía ningún rastro de sangre. Abrió sus labios mientras tanteaba su estómago.

Pero ninguna palabra salió de su boca. Solo el sonido de su agitada respiración. Cerdina sufrió de dolor como si le hubieran metido fuego en su estómago.

Ella expulsó humo negro entrecerrando los ojos. Sin embargo, el humo negro que se dirigía hacia Leah fue bloqueado por un cuerpo grande. Entonces Ishakan la agarró por el cuello y la lanzó hacia atrás.

Después de soltar un grito desgarrador, Cerdina avivó su poder nuevamente. Pero el humo ni siquiera se extendió con facilidad. El humo que no tenía el mismo color que antes, fue desvaneciéndose gradualmente.

Cuando estaba desconcertada porque el humo se dispersaba en el aire, Ishakan la agarró del brazo con la mano. Un terrible grito estalló con el sonido de su brazo siendo desprendido. Inmediatamente después, sucedió lo mismo con su otro brazo.

Sus brazos arrancados cayeron al suelo. Ishakan fue empapado de sangre. Cerdina no pudo soportar el dolor, así que terminó desmayándose con los ojos en blanco.

El ensangrentado Ishakan miró lentamente hacia atrás. Sus miradas se encontraron. Leah susurró con una voz suave. "Ishakan."

Ishakan caminó con dificultad hacia Leah. Cuando llegó hasta ella se sentó. Un haz de luz brillante pasó a través de la ventana del techo como si el cielo se hubiera despejado. El haz de luz envolvió a los dos.

Ella miraba al hombre que tenía delante. Sus ojos dorados estaban llenos de ira. Sus pupilas no se diferenciaban a las de una bestia salvaje. Pero Leah no evitó su mirada. Porque sabía que su ira no estaba dirigida a ella.

Ishakan abrazó a Leah sin decir nada. Su cuerpo temblaba levemente. Quería abrazarlo tan fuerte como pudiera. Cuando la tensión se relajó, regresó el dolor que había olvidado. Leah abrió sus labios reprimiendo gemir de dolor.

"Estoy... estoy bien..."

Intentó hablar con normalidad pero su voz se quebró. Ella se estaba esforzando para evitar que sus ojos se cerraran. Observó el cuerpo de Ishakan. Estaba cubierto de la sangre de otras personas. Se sintió aliviada después de confirmar que no tenía ninguna herida que fuera grave. 

"Me alegra... que no estés herido..."

Sus ojos se cerraron lentamente. Soltó el fragmento de piedra que estaba sosteniendo cuando perdió las fuerzas en sus manos. Leah sonrió débilmente a medida que se sumergía en su conciencia.